Suddenly. EE UU, 1954 (77 m.). Director: Lewis Allen. Intérpretes: Frank Sinatra, Sterling Hayden, James Gleason, Nancy Gates, Willis Bouchey, Kim Charney, Paul Frees
Interesante y sencilla película en la cual la trama quiere introducir verdaderas reflexiones sobre el honor, la seguridad, y todo tipo de valores que abarcan desde la percepción hacia las armas, la educación, o la ambición. Quizá al tratar de enfocar tantos temas, no se permite una verdadera profundización en los mismos, o quizá es algo que realmente plantea, para que el espectador reflexione sobre si mismo. La mitad de la historia transcurre en una sola casa y en un par de habitaciones, con discursos y discusiones entre el jefe de policía, la dueña de la casa, y el personaje interpretado por Frank Sinatra, que trata de justificar por qué hace lo que hace sin llegar a creerselo ni el mismo. Los planos, en general, correctos, al igual que la música. Las interpretaciones, salvo algún que otro momento forzado, no están demasiado mal, aunque quizá más cercanas a lo teatral que al cine.
Suddenly es un pequeño pueblo de California donde nunca pasa nada. Un día, todo se revoluciona ya que unos mensajes confidenciales, en colaboración con los servicios secretos, informan de la inminente parada del tren especial del Presidente de Estados Unidos. Tras la discreción, todo debe estar listo para su llegada, se debe registrar hasta a las personas más fiables y localizadas para garantizar la seguridad del Presidente. A la tranquila ciudad y en una tranquila tarde llegan a Suddenly tres gángsters, John Baron (Frank Sinatra), Benny Conklin (Paul Frees) y Bart Wheeler, con el propósito de asesinar al presidente. Los criminales se introducen en una casa con un excelente punto de mira sobre la estación y hacen prisioneros a sus habitantes, el agente retirado del servicio secreto Pop Benson (James Gleason), su nuera Ellen (Nancy Gates), que no soporta las armas ni a aquellos que las utilizan, y el pequeño hijo de ésta. Cuando el jefe del servicio secreto Dan Carney y el sheriff Tod Shaw (Sterling Hayden) llegan a la casa, en una rutinaria visita de control, el primero es asesinado y el sheriff, malherido, queda en poder de los forajidos. La tensión va llegando a su límite en espera del tren presidencial…