Jornaleros de ojos cansados,
vuestro rostro agrietado está.
Unas arrugas mostráis desolados,
luchando por su caminar.
No todos conocen las letras,
a veces sin enlazar.
Pero sus manos conocen la vida,
a sus familias logran cuidar.
Jornaleros de humildes familias,
no dejéis de sonreír.
La certeza de vuestra sonrisa
os invitará a seguir.
Jornaleros llenos de vida,
vuestros niños os quieren robar
muchas de esas caricias
que la fortuna les hizo anhelar.
Tenéis un sentimiento unánime,
navegando en vuestro interior:
el amor incontrolado
que en vuestros seres floreció.