Entrevista a Yllazz: el nuevo grupo de jazz salmantino que llega pisando fuerte

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Hoy entrevistamos a Marina, una de los componentes del grupo de jazz salmantino Yllazz. 

¿Cuántos sois en el grupo y qué es lo que tocáis?

En el grupo estamos Diego Martín Sánchez, al bajo y yo, Marina Gay Ylla, que toco el saxofón tenor, las flautas irlandesas y además soy vocalista. También, dependiendo de las demandas de cada bolo, podemos tener algún componente añadido, en ocasiones concretas. 

¿De dónde sois y qué os vincula a Salamanca?

Diego es de Salamanca, nació aquí. Yo soy de Madrid aunque he pasado casi toda mi vida en León. Lo que me vincula a Salamanca son los estudios. Yo estudié Filología Hispánica y Diego Bellas Artes. 

¿Cómo y cuándo empezásteis en el mundo de la música?

Diego empezó desde muy pequeño, de hecho toca también la batería, y casi ni lo recuerda pero él ya tocaba las baquetas con muy poca edad. Luego estuvo en la Escuela Municipal de Música con la flauta travesera, pero desde  que tiene uso de razón siempre se ha dedicado al bajo. 

Yo empecé a los siete años en una banda de gaitas y luego me fui por el mundo de la música irlandesa. A través de él llegué al mundo de la improvisación y ya me pasé al saxofón. 

Diego y yo nos conocimos en jam sessions y fue entonces cuando empezamos a gestionar lo de crear una banda de jazz, que realmente ha surgido este mismo año. Ambos hemos tenido formaciones anteriores, pero Yllaz nació en 2021.

¿Por qué el nombre de Yllazz?

Fue una idea de Diego. Surge del juego de palabras entre mi segundo apellido Ylla y la palabra jazz. 

¿Qué tipo de música tocáis?

Tocamos fundamentalmente jazz con improvisaciones. También tocamos algo de bossa nova y de algún bolero. 

¿Dónde habéis actuado?

De momento hemos tocado en alguna fiesta privada, pero al estar comenzando con la formación, todavía no nos han salido bolos.

¿Cuál ha sido vuestra experiencia más gratificante vinculada al mundo de la música?

Para mí la verdad es que el momento en el que empecé a meterme en el mundo del jazz ya de manera más profunda. Fue en la estancia que tuve en Chile. Allí había muchísimos músicos de mucha calidad y en las jams, podía compartir mi música con ellos y aprender. 

Para Diego es la relación con el público, el feedback, lo que le hace sentir. 

¿Cuál es la mayor dificultad que habéis tenido que pasar durante vuestro recorrido por la música?

Yo al inicio de comprarme el saxofón tenor. El día que me llegó no hice calentamiento, me puse a tocar y me dio una tendinitis bastante grave. Tuve que dejar el saxo por dos meses y no podía ni sujetar un vaso vacío. Fue duro, sobre todo el pensar que si no mejoraba no podría volver a tocar, pero afortunadamente me recuperé. 

Para Diego lo más difícil es el mero hecho de dedicarse a la música, porque supone un desafío. 

¿Cuáles son vuestras proyecciones de futuro?

Desarrollar más el estilo propio del grupo y terminar de elaborar algunas composiciones propias detrás de las que andamos y, por supuesto, tocar más.

¿En qué redes sociales podemos encontraros?

Nos podéis encontrar en Facebook y en Instagram