Carta de despedida de Peque en el C. D. Peñaranda

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José Manuel Barez, Peque

Llega a su fin una temporada aciaga. Una temporada en la que tuve el placer de dirigir una orquesta que ya quisiera para sí el grande de Carlos Kleiber.

Con instrumentos de cuerda… violines, violas y violonchelos elegidos con detalle y esmero para afinar el resto de la orquesta… (Sara, Fernando, Dani, Sandra, Andrés, Richar, Gonzalo…)

Con instrumentos de viento-madera… flautas, oboes, fagotes y clarinetes que, como siempre, nos dieron consistencia y fortaleza al conjunto, aún en las horas bajas… (Pablo, Antonio, Mario, Fran, Raúl, Jorge, Villar, Chechu, Álex, Javi, Luis, Diego, Aitor, Rubén, Álvaro, Miguel Ángel, Dani, Jesús, Alonso)

Con instrumentos de viento-metal… trompas, trompetas, trombones y una tuba que soplaron con potencia y trajeron la alegría… (Lolo, Edu, Manu, Pipo, Tito, Adrián)

Con un Piano que tocaban a dos manos José Luis y el propio Carlos…

Y con percusión (Brigadas Moradas), ésta un poco limitada por temas de la salud…

E incluso con Repercusión en el trabajo inagotable de Miguel y COPE Peñaranda durante todo el año…

Llega a su fin una temporada dura y difícil en la que lo tuve todo y no supe marcar “el tempo” ni el compás… En la que no fui capaz de dar cabida a todos y todas en su justa medida… En la que no supe y no pude manejar la batuta…

Llega a su fin una temporada marcada por muchas dificultades y contratiempos que no me permitieron el tiempo y la dedicación que requiere esta profesión (al menos para los que vivimos esta con vocación de servicio)… que no me dejaron espacio para la escucha y el trabajo constante y diario…

De esta manera y siendo honesto –conmigo mismo, en primer lugar, con los chicos y su ambición por aprender y mejorar y con un club que, en los últimos tiempos, ha crecido simbióticamente a mi lado- toca soltar…

Toca soltar un grupo humano
Al que no soy capaz de darle más…
Un grupo humano fuerte y sólido
Que he visto crecer y hacerse mayor…
Con el que he reído y llorado a partes iguales…
Toca soltar un club que me lo dio todo
Y que hoy merece reilusionarse y encontrar nuevas veredas…

Toca soltar y no es fácil…
Toca apartarse a un lado…
Toca salir para dejar entrar…
¡Toca… dejar de tocar!

Gracias, de nuevo, a todos y cada uno de los componentes del cuerpo técnico, a los que veníais recorriendo kilómetros desde atrás -Gracias Sara Seg Mat, por ser termómetro de mis emociones,

Gracias Fernando por ser siempre, incluso en la adversidad, leal-, a los que os incorporasteis más tarde, Andrés y Sandra, y a los que llegasteis de nuevas y no pudisteis prácticamente saborear Peñaranda, Dani, Richar, Gonzalo…

A los instrumentos de viento-metal que llegaron (A Tito, Adrián, Pipo y Dani… pero en particular a Lolo, Edu y Manu con quien tuve más afinidad). Y a los de viento-madera que son el activo más importante del club. Gracias a mi núcleo más duro, Antonio, Pablo, Mario. Gracias infinitas a mis favoritos Raúl, Jorge y Fran. Gracias al compromiso de esos peñarandinos venidos del Tormes, Chechu, Villar, Álex, Miguel Ángel y Rubén… Y Mil Gracias a esa quinta que es tranquilidad de futuro, Luis, Aitor, Javi, Álvaro y Diego (Diego, contigo empezó todo y ahora te toca coger las riendas…)

Gracias sinceras y agradecidas a los y las invisibles… toda esa gente que trabajó y trabaja día a día para el club de forma desinteresada… (Germán, Zamarreño, Fernando Padín, Jero, Rubio, Vicente, Víctor, Paco, Isidro, Paqui…)

Gracias infinitas, a todos los que fuisteis apareciendo en el camino, jugadores, entrenadores en alguno de los momentos y que hoy no podéis estar con el grupo, en especial a Salva, Kike y Cristian…

Gracias a todos esos niños y niñas y familias que construyen Peñaranda día a día…

Mil Gracias Carlos… Y Mil Gracias José Luis por vuestro trabajo constante, por vuestro esfuerzo sincero y sin mesura… por vuestra confianza desmedida.

Gracias hermana, por estar a mi lado siempre…

Gracias Helio por enseñarme a amar Peñaranda…

Dejo, no sin lágrimas en mi rostro,

Un vestuario al que le entregué todo mi corazón

Un club en el que puse toda mi mente y mi buen hacer

Y una ciudad, la Ciudad de Peñaranda, por la que me dejé el alma.

Toca soltar… ¡aunque duele!

José Manuel Barez, Peque