Descansando (segunda parte)

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Pues ya en casa después de una semana de cambio de aires, y ahora a volver a lo «nuestro» que llega la recta final de la temporada en muchos aspectos. Y aunque he estado fuera, algunos atletas de la escuela de atletismo no han parado porque les dejé material para entrenar de cara a la final de pista e incluso dos de ellos han participado el sábado pasado en el control que tuvo lugar en las pistas del Helmántico.

María, que con el VelSalamanca (nosotros no tenemos niños federados y para estas pruebas van con otros equipos) participó en peso y jabalina con buen resultado. También Valeria, en este caso la inscribimos nosotros en la prueba de 80 metros vallas clasificatoria para el campeonato regional de juegos escolares que tendrá lugar en Burgos en mayo, y que a falta de confirmación oficial será la representante infantil de Salamanca con la victoria en su carrera.

En cuanto a mi semana por tierras gaditanas he de decir que de lo más entretenido en el ámbito deportivo y de lo más descansado en el resto. El martes pasado, a pesar de que llovía a ratos, salí a correr por el paseo marítimo hasta el ventorrillo el Chato que está en la zona final de la playa de Cortadura. En total una hora a ritmo suave, pero que tampoco es para que el reloj «inteligente» me diga que ha sido una salida improductiva.

Hace tiempo dejé de utilizar uno de esos relojes y lo regalé porque debido a la obsolescencia programada por la marca solo iba a servir para lo básico pero no para lo que a mí más me interesa que son los mapas de los recorridos que hago. Desde estas navidades he vuelto a utilizar otro que me han regalado unas alumnas de gimnasia y está muy bien porque tiene muchísimas aplicaciones y posibilidades de cambio de la pantalla, etc. De hecho lo he mejorado estos días con aplicaciones de climatología, mareas, nado en aguas abiertas, triatlón y hasta brújula. Pero tampoco es como para que me diga que una hora de carrera, por muy suave que fuera, es un ejercicio improductivo.

El martes tocó descanso y el miércoles quedé con Juan `Wislow´, a partir de ahora alias `el furtivo´ y no cuento más sobre este tema, solo deciros que dio para risas toda la mañana. He tenido la suerte de coincidir con él en distintas actividades del club Cádiz Costa de la Luz, recordareis la foto en el avituallamiento del cruce nadando de la Bahía agarrados a una lancha. Desde Puerto Real a tomar un café en La Barca y vuelta por otro recorrido. Una mañana perfecta para pedalear y al llegar, como siempre un refrigerio. Merito fue el suyo, que rompió el cable del cambio trasero al comenzar y tuvo que usar el piñón pequeño en todo el recorrido. Le dije que le podía hacer un `apaño´, cosas que aprende uno con tanta salida por el monte, pero no quiso y se aguantó así todo el recorrido y eso que tuvo que echar pie a tierra dos veces porque se hacía imposible subir grandes pendientes en esas condiciones. Por cierto, en la primera de esas cuestas un perro que salió de una casa al entrar un coche, se le tiró a la pierna (parecía que quería jugar) y le dejó una pequeña marca. Después nos reíamos diciendo que cuando el perro notó lo duros que tenía los gemelos por el esfuerzo en la cuesta, no quiso morder para no romperse los dientes.

Otro día de descanso y el viernes a nadar en el mar aprovechando que parecía una piscina. Un par de vueltas entre los espigones de la playa de Santa María y reconozco que esta vez disfrutando de la temperatura y la situación, entre otras cosas porque me acordé de usar el antivaho en las gafas y podía ir tranquilo y orientándome perfectamente. Eso sí, si después de nadar en el mar de menú hay bacalao os puedo asegurar que se tiene la boca toda la tarde como un estropajo con tanta sal.

Para acabar las actividades programadas estas vacaciones quedaba otra ruta de bici el sábado. De nuevo solo se animó Wislow, es lo que tiene que los autóctonos también disfruten de las vacaciones fuera de su lugar, y en esta ocasión me tenía preparada una ruta circular desde Puerto Real a Medina Sidonia, donde sería el avituallamiento y vuelta por Chiclana y El Marquesado. Reconozco que yo iba con el `freno de mano echado´ porque no sabía si estaba para ese recorrido, pero me dijo que no me preocupara, que la vuelta sería más fácil y con menos kilómetros y eso me sirvió después para reafirmarme en lo que ya pensaba, que nunca debemos creer a un ciclista que nos diga que algo va a ser fácil.

Avituallamiento con una rebanada de pan tostado descomunal y todo tipo de pringues a cual más sabroso en una venta y de nuevo a la carretera. No me digáis si cogí fuerzas o qué pero me encontré genial y hasta fui tirando en algunas partes del recorrido que quedaba y eso que hicimos tramos con viento en contra. Además conocía la zona del final por mis salidas en solitario de hace años en las que no dejaba un camino ni una carretera sin recorrer. Así que acabé apretando los dientes y a tope los últimos kilómetros. Y lo que es mejor, sin notarlo en las piernas por la tarde, aunque sí en el culo porque el culote que tengo allí no es para rutas largas y esta lo terminó siendo ya que la vuelta que iba a ser mucho más corta lo fue solo en dos kilómetros, me reafirmo en lo que dije antes sobre los ciclistas.

Y esta semana comenzamos con los distintos grupos de gimnasia la `operación torrija´.