El adiós de Messi

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A mí el adiós de Messi al FC Barcelona me parece una especie de película de zombies en la que todo el mundo trata de esconderse y no encuentra el momento adecuado para salir. Sí, ya sé que soy un poco rarito, pero es que por un momento parecía haberse parado el mundo.

Decir lo que significa el futbolista en el mundo del fútbol es descubrir algo que todo el mundo sabe. Probablemente sea el mayor icono mundial del deporte y, probablemente sea el mayor icono que haya habido nunca. Y eso que el chico no es que sea el más alegre de la fiesta.

Eso supone no sólo contratos individuales para él sino también patrocinadores para sus equipos. Visto esto y sabiendo que él se quería quedar en el FC Barcelona y que el FC Barcelona quería por todos los medios, ¿qué ha pasado? Sí. Las normas de la Liga de Fútbol Profesional han sido la clave y a mí, eterno seguidor del argentino, me parece fenomenal. Las normas tienen que ser siempre y para todos. Pero me refiero a qué ha hecho un club como el catalán para llegar a esta situación. Cómo teniendo a la ‘gallina’ de los huevos de oro ha sido capaz de gastarlos todos en una tortilla que ni siquiera se han comido… Porque hace ya varias temporadas que el FC Barcelona dejó de ser aquel equipo arrollador en el que podía tener toda la confianza del mundo. Es más, ha tenido batacazos históricos.

¿Cómo se puede tener todo y practicar una política tan nefasta que te lleve a la bancarrota? Porque el problema del FC Barcelona no es la marcha de Messi. Es que se queda con más de mil millones de deuda y con una plantilla que parece carente de jugadores con personalidad. El míster, el hombre que cambió el fútbol con su histórico gol en Wembley sigue sin tener el beneplácito cien por cien ni de la junta ni del aficionado, a pesar de que es un tío con mucho carácter y yo, al menos, si lo veo capaz de iniciar una revolución. El problema es que para es revolución tienes que tener armas suficientes y a él le ha tocado lidiar con la endeblez económica del club. Con jugadores muy bien pagados, excesivamente bien pagados (ningún club les pagaría lo que cobran de azulgranas) que no tiran del carro, con jugadores de relleno que no dan la talla, y con dos o tres cracks más pendientes todos los años de su futuro personal que del futuro del equipo. Y así es mucho más complicado iniciar la revolución, ni siquiera ir a la batalla con plenas garantías.

En esta tesitura Messi, como probablemente hiciéramos el resto de mortales ha mirado por sus finanzas y eso que parecía dispuesto a perder cierta cantidad. Pero es tal la diferencia que ni puede ni debe asumir y todo indica que pondrá rumbo a París.

Ahora lo importante es cómo queda la Liga. Hablábamos ayer de la importancia de encontrar aliados de camino. Es cierto que la entrada de CVC podía hipotecar en parte los futuros ingresos de la LFP, pero el tema es que la negativa siempre se hace pensando en ingresos que, probablemente, sean más bajos de lo que se espera.

Vivimos un momento duro, muy duro en el fútbol. Después de haber llevado a la LFP a lo más alto a nivel mundial, siendo manjar apetecido para grandes espónsors y plataformas televisivas, estamos asistiendo a una carrera en la que otras Ligas le están pasando por la derecha y por la izquierda. Habrá que ver el daño final que le hace la marcha de estrellas como Ramos o Messi por mucho que llegue M’Bappé.

De momento, más vale estar preparados para colocarse el cinturón en el broche adecuado no siendo que lo dejemos demasiado suelto y se nos caigan los pantalones.

De momento asumamos que la gran estrella del fútbol mundial, el mejor jugador de todos los tiempos, el icono del barcelonismo, se marchará a hacer sus filigranas a otro país y eso debilitará la Liga. Nosotros pues tendremos que seguirlo a través de esos segundos de telediarios donde nos mostrarán sus andanzas. Que le vaya bonito pues de los que puede levantarse y elegir su destino…. Y el de más gente.

Autor

Periodista y comunicador. Licenciado por la Universidad Pontificia de Salamanca.

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