Hemos destacado en varias ocasiones la importancia de los detalles, fundamentales en la navegación, pero, sobre todo en el fútbol. Decimos lo de la navegación porque el otro día hablábamos de la velocidad de crucero que había cogido el Salamanca UDS. El equipo charro se ha instalado ahí y sortea con maestría el oleaje. Eso sí, no sin apuros ni sustos, pero el viento de los detalles que antes se volvía en contra, ahora se pone a favor de los blanquinegros. Bueno. También es cierto que, en mi pueblo, suelen decir que “al saber le llaman suerte”, por lo que sería entrar en la eterna espiral de “¿qué fue antes, el huevo o la gallina?”, trasladado a si el equipo rival se cae ante el empuje del Salamanca UDS o es el Salamanca UDS el que hace hincar la rodilla a su rival.
De cualquier forma, lo importante es que el conjunto de Jehú Chiapas parece haber pasado el peor momento de la temporada. Fue insinuar el presidente que la temporada ya la daba prácticamente por perdida, para que el bloque reaccionara. Las incorporaciones aportan, como decíamos el otro día, y eso es lo importante, porque lo que no puede discutir nadie es que hay un ramillete de jugadores en la plantilla que tienen un nivel, incluso, por encima de la categoría. Si a eso le unes jugadores que suman, pues el puzzle está más cerca de completarse. De momento y a falta de siete partidos para finalizar la Liga Regular, el conjunto charro ya apunta a que, salvo catástrofe, tiene billete para la fase de ascenso. Ahora queda dilucidar en qué posición y, de mantener la racha, tendría el segundo puesto a tiro de piedra (está a cuatro puntos). Eso sí, después de recibir este domingo al Numancia B, tendrá su Tourmalet particular y, en la primera vuelta, esa fase fue un verdadero descalabro. Pero ahora la cosa pinta bien y estos partidos, además de rubricar su pase para la fase de ascenso, debe también de servir para que el equipo se curta cara a esos partidos que se suponen a ‘cara de perro’, sin segundas oportunidades, en los que, como solemos decir por estos lares, se ve de qué pasta están hechos los jugadores. Y si alguno todavía no está curtido del todo, esos enfrentamientos contra el Astorga, la Arandina o el Ávila, entre otros, deben servirles para acumular experiencia, porque también es cierto que hay algunos jugadores bastante jóvenes.
Uno de ellos Poveda, era el encargado de rubricar la victoria del otro día y es el momento de bancarlo porque no ha tenido ni la continuidad ni la suerte esperada. De hecho, no parece que su estancia en el Salamanca UDS haya sido un camino de rosas, así que todo lo que le vaya bien es bueno para el equipo.
En el terreno de juego, mientras en el Helmántico los más pequeños y sus familiares disfrutaban de una jornada de fraternidad organizada por los Veteranos de la UDS, con una paella, un concurso de tortillas y partidos en el Helmántico, en el Mariano Haro el primer equipo sufría lo indeciso para lograr una ajustada victoria. Parece que el Salamanca UDS se abona a sufrir, pero también es cierto que así, los triunfos saben mejor y, ahora, la moneda luce cara después de muchas cruces esta temporada, así que, como hemos dicho siempre, a trabajar y a preparar la siguiente final.
Pero lo importante es lo que hablamos siempre, si el ruido está en el campo, las opciones del equipo siempre aumentan. Es cuando el ruido llega de fuera cuando las cosas se tuercen y eso es algo que en el seno de la entidad tienen que pulir y mejorar. Quizá ese sea el gran caballo de batalla de los últimos años, porque voluntad seguro que hay en todas partes. Otra cosa es que a veces aparecen obstáculos inesperados y la forma de afrontarlos no siempre es la correcta, pero no por falta de ganas. De eso no hay duda, aunque nuestra función sea la de ser críticos con aquellas cosas que rodean al equipo. Críticos en lo malo, pero también en lo bueno y ahora es el momento de que la gente disfrute de las victorias y arrope al equipo en busca de alargar la racha de cuatro victorias, alcanzar el ‘play-off’ y… ¿quién sabe?