Lo cierto es que son dos cosas que me encantan. El deporte y el periodismo. En torno a ellas ha girado parte de mi vida. Sin embargo, hace ya años que me di cuenta de lo importante de la vida y en ello no había ni una cosa ni la otra.
Pero el hecho de que me apasione, no quiere decir que me guste escribir de ello. De hecho, me gustaría escribir de muchas otras cosas. Hace un rato he escrito de Álex Sánchez Palomero, un paratriatleta como la copa de un pino, un tío que sabe lo que quiere y lucha por ello y es sobre esas cosas sobre las que prefiero escribir y si la próxima semana llega a Tokio y lo borda mejor para todos.
Pero hay veces que no te queda más remedio que opinar. ¿Por qué? Pues porque no te gusta lo que ves o porque tienes elementos de juicio más cercanos a la realidad de los que usan otras personas para buscar sus intereses particulares.
Viene esto al caso por las redes sociales y cómo se están convirtiendo no en un vehículo para fomentar la libertad de expresión, sino en un lugar para buscar una presa y acorralarla y, la verdad, que me da rabia, porque probablemente muchos de esos ‘cazadores’ no busquen acorralar a nadie sino simplemente expresar su opinión y tratar de cambiar su realidad, pero visto desde fuera parece como si se dispusieran a degollar a un cordero para montar una fiesta tribal.
Lo cierto es que uno piensa que hay como mínimo tan buenos o mejores periodistas fuera de los medios que en los medios, con todo mis respetos a los que están/estamos dentro. No entiendo que te tengas que ir a buscar fuera lo que tienes en casa y si algo hay en Salamanca son buenos periodistas deportivos (o no deportivos) en paro, o en situación precaria. Por eso no comparto que un medio o emisora o cualquier otro medio vaya a buscar fuera lo que tiene en casa, con mayor experiencia y conocimiento, pero… ‘Doctores tiene la Iglesia’. No entiendo tampoco ese afán de algunos compañeros de sobredimensionar las cualidades de sus amigos o ex compañeros de estudios o profesión. El hecho de que alguien haga una retransmisión de un partido decente no le convierte ni en Héctor del Mar o en un Andrés Montes. Para llegar a ello se necesita mucho conocimiento y muchos años de experiencia. Se necesita voz, se necesita manejo del medio, se necesita originalidad. Conseguir todo ello lleva muchos años. No basta con entusiasmo y proactividad. ¿Qué se agradece? Por supuesto. ¿Qué es un primer paso necesario? También, pero falta mucho camino.
No entenderé tampoco el periodismo de bufanda y lo que noto es que últimamente es demasiado común en la mayoría de los medios de comunicación. O eres de éste o eres del otro. Si dices las cosas como son y son favorables al equipo rival, dejo de comprar tu periódico.
Es un auténtico chantaje a unos medios que no acaban de acertar a la hora de elaborar sus redacciones. Primero porque, generalmente, atravesamos una época de precariedad que hace imposible fomentar el conocimiento y el seguimiento que merecen la mayoría de deportes. Al final, el periodista de turno (un solo periodista para seguir toda una sección. Increíble) prefiere girar a la derecha o a la izquierda, ponerse la bufanda que más calienta (que muchas veces ni la elige. Se la elige el propio medio) y tirar p’alante.
Pero ahí llegan las redes sociales. Como decía antes probablemente muchos lo hacen con la única pretensión de expresarse libremente y decir lo que opinan tratando de obtener un beneficio (más información de sus equipos), pero hay otros que van a machacar directamente el periodista de turno sin tener en cuenta sus circunstancias. Amparados en la impunidad que dan las redes atacan sin piedad a la persona, sin pararse ni siquiera a analizar. Sería muy fácil cambiar de emisora o de periódico de forma tranquila y silenciosa dejando que los hechos te den la razón, pero parece mejor presionar al periodista de turno invadiendo su propio espacio y su intimidad en una especie de chantaje de o tú vas conmigo o yo voy contra ti. También es cierto que hay periodistas muy, muy torpes e, incluso, demasiado engreídos,… pero eso lo trataremos en otro artículo.
Foto: Footters