Resulta que ayer, cuando escribíamos el artículo sobre periodismo deportivo, no éramos sabedores del revuelo que se había armado con la presencia de Leo Messi en Twitch junto Ibai Llanos. Algún conocido integrante de la prensa tradicional no es que se lamentara, sino que decía que le sorprendían este tipo de situaciones, que una estrella como el argentino no tuviera problema para acercarse a Ibai y sí los pusiera, y muchos, para no acudir a lo que podríamos considerar medios tradicionales.
Escribo esto desde mi más profundo desconocimiento de la labor que realiza Ibai, pero sí desde la experiencia que dan casi tres décadas ejerciendo la labor de periodista.
El propio Ibai señalaba que ni es periodista ni pretende serlo y creo que es algo que queda claro en cada una de sus entrevistas ‘interestelares’. Él invita (aunque me da que son los propios protagonistas los que se autoinvitan), crea un clima adecuado y conversa con el protagonista, como lo harían dos amigos, con preguntas muchas veces que serían las mismas que harían los aficionados, con ese punto de admiración hacia el personaje.
Aunque no lo crean tiene mucho de periodismo. La distancia, el clima, el tono de las entrevistas tiene que ver todo con el periodismo. Ibai, simplemente lo traslada a su plataforma y lo hace de una forma tan cordial y sencilla, que seduce a decenas de miles de personas.
El protagonista se siente a gusto y acaba relajándose y diciendo todo aquello que piensa. Sin acritudes, con normalidad, algo que se ha ido perdiendo en el periodismo ‘tradicional’, donde el deportista está en guardia y en tensión desde que llega.
Pero lo que hay que dejar claro es que el periodismo tiene que hacer preguntas que, en ocasiones Ibai Llanos se puede permitir no hacer. Si no las haces, si a veces no eres incómodo, no estás tampoco ejerciendo tu profesión.
El problema radica en si ambas cosas son compatibles. Si puedes preguntar todo aquello que debes en un clima de respeto y más relajado. Y la verdad, si miras a la entrevista que le hicieron en una cadena de televisión a Messi, parece que sí se puede. No es fácil y cierto es que Messi trataba de cambiar su imagen ante el aficionado tras el ‘affaire’ aquel del burofax queriéndose ir del Barça, pero hubo preguntas comprometidas que el astro argentino afrontó con total naturalidad. Como si en vez de estar sentado con Évole estuviera con Ibai Llanos.
Llanos se ha convertido en el mejor escaparate de los deportistas. Con él sacan su cara más amable, con él sonríen. No van a una entrevista, van a tomar algo con un amigo, y eso se transmite. Si atendemos al público potencial observaremos que es un formato lógico y aceptado por la numerosa audiencia.
Si cambiamos de escenario y vemos al deportista yendo forzado a una entrevista radiofónica, todavía a mil pulsaciones después de haber perdido una final, si le preguntamos directamente por asuntos que, a lo mejor, no tienen que ver con ese partido, podemos entender que se mantenga siempre en guardia y, en ocasiones, sea incluso descortés.
Nunca oirán a Ibai quejarse porque la SER o la COPE le hayan hecho una entrevista a Gerard Piqué. Su rollo es otro, va de otra cosa, hablan de otra cosa, pasan el rato, conversan. ¿Se acuerdan de la primera etapa de José Ramón de la Morena en El Larguero tratando de trasladar al invitado a un terreno más humano, más normal?
Eso se ha perdido en parte. En la actualidad, el periodista ‘tradicional’ cuando busca el tono amable no está sabiendo encontrar la distancia adecuada con el entrevistado. O se queda corto y se mete donde no debe o se pasa de colega. Pierde la perspectiva de quién es quién y siempre el entrevistado debe estar por encima.
Encontrar ese equilibrio entre la cercanía y la perspectiva que hay que tener con el invitado será los que nos lleve a sacarle las mejores respuestas y a aumentar nuestra audiencia. Si no tenemos en cuenta esos factores, veremos como Ibai Llanos o quien sea implantarán su método trasladándonos a un segundo plano que ya ocupamos ahora mismo.
Y todo eso no debe ir en menoscabo de ejercer de forma correcta la profesión. De hacer las preguntas debidas, aunque en ocasiones no sean del agrado del entrevistado. Si se hacen con el clima perfecto, el entrevistado responderá como si estuviera ante el propio Ibai Llanos.
Foto: @IbaiLlanos