La hoja de ruta

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Nos encontramos inmersos en la confección de las plantillas de los distintos conjuntos cara a la próxima temporada. Es cierto que quedan muchas semanas, incluso meses, para el comienzo, pero lo ideal, siempre es tener perfiladas las mismas antes del inicio de la pretemporada que, dependiendo de la categoría o de la fecha de comienzo se suele situar para las divisiones a las que nos referimos en la última semana de julio, primera de agosto.

Pero igual que es cierto que queda tiempo, también lo es que las semanas van pasando. De hecho, ya hace un mes que se ponía el punto y final a la 2021-22 y ya hay trabajo avanzado en los distintos conjuntos.

Pero lo importante siempre es tener una hoja de ruta marcada y seguirla para poder llegar a la rampa de salida en las mejores condiciones. En otros deportes como el baloncesto es más fácil, pues, aunque en los últimos años se apuesta mucho por jugadores polivalentes, hablamos de un número menor de efectivos y de piezas, algunas de ellas, muy concretas. Los perfiles de base, alero y pívot son menos flexibles, aunque, como decíamos antes, en los últimos años han nacido nuevos perfiles en todas las posiciones. Por eso observamos cómo clubes como Perfumerías Avenida ‘hacen lo suyo’ nada más terminar la temporada para esperar a esa ‘guinda’ que haga todavía más delicioso un pastel ya de por sí apetitoso y dulce.

Trasladándonos al fútbol, el que parece tener más adelantado el trabajo es el CD Guijuelo. Tras recuperar la categoría en apenas un año, la primera apuesta ha sido renovar al director deportivo y al técnico. Tanto Jonathan Martín Carabias como Mario Sánchez son dos garantías. Lo fueron el año pasado en Tercera RFEF y apuntan buenas maneras el que viene en Segunda RFEF. ¿Por qué? Porque ambos conocen perfectamente el terreno que pisan. El primero después de numerosos años defendiendo los colores, entre otros, del propio Guijuelo en la categoría. Sabe cómo respira un vestuario, conoce los campos, conoce a los jugadores, su forma de moverse, sus capacidades. Mario, por su parte, y a pesar de que en ocasiones busca vivir fuera de los focos, también tiene claro qué es lo que marca el éxito. El trabajo diario y, sobre todo, grupal. La necesidad de crear un grupo donde cada jugador sea una pieza perfecta en el engranaje. Si a esto unimos que están en un club que les permitirá trabajar libremente y que parte desde la humildad, sin tirar la casa por la ventana, parece que los primeros pasos ya están dados.

De momento han renovado jugadores reconocibles. Con los que se puede identificar la afición salmantina y con los que se puede identificar el club. La batalla charra ya la han ganado renovando a Toti, Piojo, Caramelo y Coque y fichando a Garban, que se unen a Cristóbal Gil, Carlos Rubén, Rodri Flórez y Johan Guzmán. Una columna vertebral sobre la que soportar el esqueleto del equipo ya está con esos futbolistas. Todos ellos son de sobra conocidos por la afición, pero, lo que es más importante, por los técnicos. Saben lo que le pueden dar dentro y fuera del vestuario y gozan con el beneplácito de la hinchada. Ahora sólo falta ir completando el puzzle hasta resolverlo, pero todo indica que la hoja de ruta de Jonathan y Mario estaba clara. Primero abrir la puerta para dejar salir, luego apuntalar con jugadores ya conocidos y de rendimiento inmediato y ahora, poco a poco ir completando hasta cerrar con alguna pieza de calidad.

Unionistas, por su parte, apuesta un año más por la dirección deportiva y está a falta de confirmar al nuevo entrenador tras la extraña maniobra de Luis Ayllón, que llegó por sorpresa y, cuando todo el mundo pensó que venía cara al próximo año, de repente se marcha y vuelta a empezar. En el club del Reina Sofía, aunque todavía no hay movimientos cara al público, están esperando que se perfile definitivamente el grupo donde va a estar para apostar por unos perfiles o por otros. Por eso, el ruido ha bajado el tono en las últimas semanas, pero seguro que, en cuento la Federación confirme el grupo donde va a estar, los movimientos van a ir cayendo en cascada.

Por su parte el Salamanca UDS es el que más claro lo debería tener, pero del que poco conocemos a nivel público… de momento. Probablemente porque estén tratando alguna renovación antes de lanzarse abiertamente al mercado. La Tercera RFEF, por mucho que digamos, es una categoría asequible si se hacen las cosas bien. Si se hace una plantilla de máxima calidad y el técnico es capaz de ensamblarla, gran parte del camino hacia el ascenso estaría andado. El Guijuelo lo hizo el año pasado. Y eso no quiere decir ni que sea fácil ni que vaya a ser un paseo militar. Todo lo contrario. Para ascender (y al Salamanca UDS no debería valerle otra cosa que ascender) habrá que sudar sangre y lágrimas, pero el ascenso directo quedando primeros es un acicate que puede acercarte al objetivo lejos de meterte en batallas de ‘play-off’ que nunca sabes por donde pueden salir.

No me cabe duda de que Lozano y María ya saben por dónde quieren transitar, aunque tampoco estén trascendiendo nombres. Eso que gana el club. Habrá que ver ahora si son capaces de atar las primeras, las segundas o las terceras opciones, porque también parece que, aunque mantengan la base, van a realizar bastantes incorporaciones.