En plena postguerra el matrimonio formado por Francisco Cuadrado y Victoria decide poner un puesto ambulante relacionado con la mercería en la Plaza del Ángel, más tarde lo pasan a la Calle San Justo, seguidamente a la Plaza Bretón y en 1950 después de muchas vicisitudes en la postguerra cuando consiguen unos ahorros alquilan su primer local en un edificio emblemático de la Avenida Federico Anaya, esquina con Vasco de Gama. La hija del matrimonio muy jovencita empezó a trabajar con sus padres y será más tarde la que se hará con las riendas del negocio junto a su marido en 1975.
Una vez que Aureliano y Purificación tienen familia, el padre se hace al mando de la mercería hasta que cumple 68 años y es entonces cuando le cede el puesto a su hija Mar debiendo afrontar el cambio de local por tener un alquiler de renta antigua. Mar encuentra un local en la Calle Van Dick, a pocos metros de la otra tienda, es el lugar perfecto para seguir con el negocio de toda la vida.
El negocio de la primera generación va prosperando y con el paso del tiempo ha ido pasando de generación en generación, llegando en la actualidad a ser la tercera.
En 2020 fallece Mar y su marido Julián se queda al frente de la mercería.
La mercería Cuadrado se considera en la actualidad la más antigua, tradicional y emblemática de la ciudad. Pasar la puerta de aquella tienda nos transportaba a otra época, antes y ahora sus escaparates nos hacen intuir que nos adentramos en un lugar peculiar y de toda la vida.
Entrar la actual tienda es entrar a conocer un mundo lleno de artículos que no podrás encontrar en otro lugar, el tiempo se ha detenido, en esta no ha pasado, se pide la vez para comprar, sus mostradores son amplios con cristaleras que dejan ver parte de lo que nos ofrecen, cientos de cajas ordenadas y enumeradas, estanterías y cajoneras de botones interminables (todas repletas), sin duda, nos transporta a otras décadas.
Tampoco podemos pasar por alto su “tradicional” forma de acceder coger los artículos que se encuentran en los lugares más recónditos de las estanterías altas, sólo Julián es capaza de acceder con su escalera a por todos ellos.
Intuyo que Julián su actual propietario, lo de la tecnología, a simple vista, no le va, creo que el modelo tradicional es la mejor forma para poder vender, es sin duda, lo que le hace especial.
Mercería Cuadrado, es sin duda conocida por la variedad y la amplia gama de productos que ofrece a sus clientes, sus miles de botones de todos los colores, formas y texturas, cintas, pijamas, medias, lencería, y el artículo top y más vendido temporada tras temporada: las zapatillas de estar en casa de fabricación española. Hay que dar la enhorabuena a Julián por mantener la esencia del poso de han dejado sus familiares y la apuesta por todo el producto español con el que cuenta en la tienda y ya sabes si no lo encuentras en Mercería Cuadrado no lo encuentras en ningún otro sitio.











