El precio de la libertad, el precio de ser tu propia jefa

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A las 10 de la noche y frente al ordenador…, fines de semana ocupados…, renuncias a disponer de tiempo libre…, esta es la vida de tantas mujeres protagonistas para tener libertad, para tener su propio negocio e independencia. Mucho sacrificio, mucha dedicación, pero somos nuestras propias jefas, y esa libertad define nuestro día a día.

Allá por los años 80, cuando yo era una niña, hace la friolera de 40 años, mi abuelo me decía: “procura no tener jefes, eso vale mucho porque no tienes que rendir cuentas a nadie”. Lo que me decía, caló en mí y siempre he buscado ese objetivo.

Recuerdo que me ponía el ejemplo de una tía mía que tenía un negocio propio y me decía: “mira, lo lleva ella, no su marido, ella sabe llevarlo”. Siempre he pensado que mi abuelo era muy inteligente y adelantado para su época.

Me llamaban la atención las mujeres que trabajaban fuera de casa, que no era lo más habitual fuera de maestras o enfermeras… Me llamaba la atención Valentina, la dueña de una gestoría donde mi padre iba a que le hicieran la declaración de la renta. Siempre vi que mi padre confiaba en ella, no observé ninguna duda a su profesionalidad por ser mujer.

Para temas laborales, los hombres de mi casa no eran machistas. Para otros temas… ¡la niña era la niña!

En el año 94, al terminar mi carrera de derecho, pensé: “ ¿Y ahora qué?” Y después de atravesar varios años duros preparando oposiciones, decidí dejar el mundo jurídico y coger, junto con mi hermano, el traspaso de una clínica de fisioterapia y rehabilitación, a la que llamamos: CLÍNICA DR ALAEJOS. Eso era por el año 2005, ¡hace 17 años!

En ese momento éramos tres personas en el equipo: el médico, una fisioterapeuta y yo, que me encargaba de las funciones administrativas y de gestión. Ahora hay 8 fisioterapeutas, 6 médicos, psicóloga y neuropsicóloga. Mi ilusión desde hace un año es el centro nuevo que hemos abierto en calle Ronda del del Corpus 16, Salamanca, y las NUEVAS ESPECIALIDADES DE MEDICINA ESTÉTICA E IMPLANTES CAPILARES, con lo que siento que se está cumpliendo un reto personal deseado desde hace tiempo.

Según la OMS, «la salud es el estado de completo bienestar físico, psíquico y social de un individuo y no sólo la ausencia de enfermedad».  Para lograr ese estado, muchas veces necesitamos hacer algún retoque a nuestra imagen: fortalecer el cabello o hacernos un implante capilar para volver a vernos jóvenes o detener esas arruguillas… y si nos vemos bien, nos sentimos bien con nosotras/os mismas/os y en nuestro ámbito social y laboral.

El porcentaje de población que acude a estos profesionales se ha incrementado notablemente en los últimos años. Implantes capilares, bótox, ácido hialurónico, blefaroplastia…, ya son tratamientos que están a la orden del día, a pie de calle, en cualquier conversación entre amigas, ¡ya no es cosa de las famosas que salen en las revistas!

Por María Teresa Alaejos

Licenciada en derecho. Directora de Clínica Dr. Alaejos

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