Alma

- en Firmas

Alma publica, desde la cama, el primer contenido del día en su perfil de Instagram.

Antes de desayunar, ya está pensando en el siguiente post.

Están siendo días frenéticos. Ya tiene cerrados los encargos para Nochebuena y Navidad y poco le falta para los otros días festivos.

Deja el móvil en la mesilla, mientras se escucha una música relajante de fondo, y se estira como si fuese un chicle.

Se levanta y hace los diez minutos de estiramientos de todos los días, sin excepción.

Fuera oye como la lluvia golpea los cristales con furia.

Otro día más pasado por agua.

No pierde la concentración y sigue con sus estiramientos mientras se deja invadir por esa música que la transporta a un lugar en su imaginación que es capaz de relajarla al máximo.

Después de desayunar, revisa la agenda para distribuirse los encargos del día. También consulta la página web y los mensajes directos para notar si hay nuevos pedidos.

De pronto, escucha las risas de su pequeño vecino y ella también sonríe.

Quizás no sea consciente de lo feliz que le hace escuchar a ese niño todos los días.

Hoy se llevará la comida al obrador y, así, podrá aprovechar más el tiempo para practicar el sabor del nuevo bizcocho con el que soñó hace unos días.

Cierra la puerta de casa con cuidado.

Siente que otra puerta también se cierra un poco más lejos de la suya. Unos pequeños pasos se aproximan a ella junto con una risa inocente.

Se da la vuelta y casi choca con el propietario de esa risa contagiosa. Se miran y sonríen a la vez.

Escucha a su lado. Levanta la vista y se encuentra con una mujer que deduce que es la madre del niño.

La pareja va hacia el ascensor. Ella camina hacia las escaleras.

Se despide del pequeño que la observa diciendo adiós con la mano enguantada y con una nueva sonrisa que inunda su rostro lleno de pecas.

Comienza un nuevo día. Comienza una nueva oportunidad.

Recomendación musical: “Flowers” de Miley Cyrus