Aporta o aparta

- en Firmas

¿Y cuándo es el día del hombre?

Pues, corazón, todos los días, es decir, los 365 días del año (366 días si es un año bisiesto) son los días del hombre en esta sociedad, aún, machista. Aunque, por desgracia, alguien se ha encargado de marcar un día como “el día del hombre”: el 19 de noviembre.

¿No lo sabías? Pues aquí tienes a Raquel que enseña y educa (o no).

¡Cuánto egocentrismo reunido en un mismo ser!

La mitad de la población hemos sido silenciadas, apartadas durante mucho tiempo. Siglos de silencios, de invisibilización, de humillación, de apropiación de ideas y de espacios, de soportar toda clase de violencias… Y, ahora, que no dejamos que nos tapen la boca, que replicamos cuando no estamos de acuerdo, cuando no dejamos que nos expliquen algo en lo que somos expertas, cuando alzamos la voz ante las injusticias, cuando apoyamos a nuestras compañeras, … Ahora, de pronto, quieres tener un día propio cuando llevas toda la vida disfrutando de los privilegios que te ha otorgado el poder facilitado por el patriarcado.

El androcentrismo ha campado a sus anchas. Todo, absolutamente todo, se medía, se ejecutaba, se decidía (y se sigue haciendo, aunque no lo veas) según la visión del hombre.

Pero, ahora, queremos destruir esto para cimentar una sociedad más igualitaria y llena de oportunidades para ambos sexos, para alcanzar la equidad real.

Ahora, queremos hacer desaparecer esos privilegios en los que se han asentado una parte de la población, la del sexo masculino, y escuece y pica como cuando te quitas una tirita con un tirón seco.

Pero no quieres y, por ese motivo, pides con insistencia un día del hombre.

Pero también nos quieres dar lecciones de lo que es la igualdad desde tu visión machista que nada tiene que ver con la igualdad porque ambos sexos no partimos de la misma línea de salida. Vosotros nos sacáis varios siglos de ventaja y nosotras, desafortunadamente, nos tenemos que esforzar más. Aunque ese esfuerzo no se conozca, no se valore, no se tenga en cuenta.

En esta lucha, nosotras tenemos que ser nuestro altavoz y tenemos que estar en primera línea, porque ya hemos estado en el rincón de la clase, al final del aula, durante mucho tiempo.

Tienes dos opciones, querido: quedarte en la retaguardia y aportar, o apartar.

Lo segundo sé que te va a resultar bastante difícil porque siempre has sido el protagonista de la historia. Lo primero… requiere un trabajo extra que no en todos los casos estarás dispuesto a hacer. Todo depende de si eres consciente de la necesidad de deconstruirte, de reflexionar, desde una visión lo más objetiva posible, cómo nos ha tratado la historia a ambos sexos.

¡Pardiez! Dirás. Si yo vengo de una madre, tengo una hermana, quizás una novia-mujer, tal vez una hija… ¿Cómo eres capaz de decirme estas cosas?

Pues te las digo, querido mío, porque que tengas madre, hermana, hija, mujer, amiga del alma no te convierte en una persona que luche contra el machismo diariamente, no te convierte en una persona que se una a las filas del feminismo. Para que eso suceda, tienes que ser consciente de tu posición privilegiada en esta sociedad en todos los aspectos, de que es necesario que nos apoyes, quizás desde la distancia, porque el protagonismo en esta lucha la tenemos que tener nosotras. Es necesario que te impliques y que asumas tu responsabilidad en el cuidado, por ejemplo, que en el hogar compartas la carga mental de la organización y la intendencia, que luches por la conciliación y la corresponsabilidad, que asumas que no tienes que demostrar que eres más que nosotras, porque, en muchos casos, nosotras sabemos más.

¿Sigo?

Aporta o aparta.

No me felicites el 8M de forma jocosa, porque no es mi cumpleaños, no he conseguido un ascenso en el trabajo, no he conseguido el sueño que llevo anhelando tanto tiempo.

No me felicites porque no hay nada que festejar. Es un día para conmemorar, para reivindicar, para seguir luchando y alzando la voz porque aún nos queda mucho camino que recorrer para alcanzar la igualdad.

¿Aportas o apartas?

Recomendación literaria: “Todos deberíamos ser feministas” de Chimamanda Ngozi Adichie