El Lunes 18 de Enero es denominado «Blue Monday» en el mundo anglosajón porque se dice que es el día más triste del año, después de llegar a esa conclusión tras sesudos análisis y fórmulas matemáticas.
Queridos amigos, no permitamos que nos influya negativamente. Que nuestro ánimo no se quiebre, por favor.
Sí, ya sabemos que se acabaron las Fiestas de Año Nuevo y Reyes; las Rebajas han vaciado nuestras cuentas corrientes; y todavía quedan 2 durísimas semanas de «Cuesta de Enero» hasta que llegue la nueva nómina, pero no nos vamos a amilanar.
No caeremos sin remedio en la melancolía, ni lloraremos sin consuelo por los rincones.
Si hemos sobrevivido un año más al cambio de calendario, cómo no vamos a poder superar este lunes en la medianía del mes, que invita a disfrutarlo con todos los sentidos alerta.
Poco importa que estemos en tiempos de pandemia y nos enclaustren a las 20.00 horas en nuestros domicilios, o que Filomena haya arrasado con su manto blanco de nieve y hielo calles, plazas y campos de nuestras ciudades y dominios.
Amigos, salgamos a la calle bien abrigados. Recorramos la ciudad paseando o corriendo, sintiendo el frío invernal en nuestro rostro.
Visitemos a nuestros familiares con la precaución debida, celebrando con ellos o en la más absoluta soledad, cada uno sabrá, que estamos vivos y que tras la aparente fachada de tristeza, siempre existe un rayo de esperanza que ilumina los más recónditos recovecos de nuestro ser.
Guerra a la apatía, a la nostalgia del pasado, a la sensación de decepción. Que del exterior sólo captemos lo que nos convenga. Porque la vida es lo que tenemos delante y no la podemos dilapidar.
(Escrito hace 5 años. Adaptado al momento actual por mencionar los acontecimientos que nos tienen enclaustrados).