La vida es un laberinto que en ocasiones no tiene salida, pero nosotros mismos nos empeñamos en que esa puerta que nos lleva al exterior existe. Una puerta que, a veces, debemos cerrar y no queremos, aun sabiendo que ese libro que estamos leyendo nos hiere.
¿En cuántas ocasiones hemos leído un libro erróneo y lo releemos? Estoy segura de que multitud de veces, bien sea por costumbre, apego, amistad, amor o simplemente miedo, temor a una ausencia que sabemos que nos hace daño, pero por raro que parezca es nuestra comodidad. Y no estoy hablando de un sofá con sus bonitos cojines decorativos, no es una estabilidad material. Sin embargo, sí que lo es emocional, nos equivocamos al pensar que es lo mejor que la vida nos puede ofrecer, que no merecemos nada mejor.
Finalizar la lectura de ese libro, vuestros miedos nunca van a ser eternos, atreveros a cerrar ese capítulo, no os impregnéis en páginas que dañen vuestras pupilas y cuando leáis el epílogo de esa historia de un presente que pasa a ser pasado, recordad que el amor propio también necesita ser regado, una siembra nunca da un buen fruto si el agricultor encargado de ella no la riega.
Vivimos en un mundo de locura, donde la mejor terapia es un abrazo, un beso, la lealtad de una mano amiga, un amor que no duela, porque si duele no es amor. Si sientes que el libro de tu vida carece de calidad, de este conjunto de cosas que, para mí, son imprescindibles, cierra página de un libro sutil porque esa lectura no fue escrita para ti. Es entonces cuando debes empezar a leer otro libro o ninguno y dejarte llevar por la vida, el futuro siempre llega, pero nunca sabemos que va a suceder.
¿Por qué quedarnos donde no somos felices? Tal vez la soledad de nuestras entrañas nos está jugando una mala pasada, no es necesario seguir leyendo un libro erróneo para crecer. Escribe tu testimonio, dibuja tu sonrisa y vuela, vuela alto, no dejes que nunca nadie apague tu luz, porque la persona en quien te has convertido es única y maravillosa, así que levántate y sigue creando la historia inacabada de tu vida.
«Cuando empieces a leer un nuevo libro, recuerda que la primera página únicamente la puedes escribir tú»