Diferencia

- en Firmas
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Pensamos que nos encontramos en una sociedad avanzada: adelantos en medicina (nunca suficientes), inteligencia artificial, robots que hacen nuestro trabajo (pero nunca igual que nosotras), tecnología avanzada…

Pero seguimos siendo la misma mierda que no acepta la diferencia de la otra persona. Diferencia que viene marcada por el tipo de pelo, el empleo de gafas, la forma de vestir, el modo de expresarse, el tono de piel, el país de nacimiento, su nivel de estudios, su muestra de amor, con quien comparte la vida, pertenecer al sexo considerado débil, etc.

Para ocultar la inseguridad y la rabia, hay personas que tienden a emplear el insulto más rastrero y a usar la diferencia de la otra persona, que en realidad es un valor añadido, para no aprender a asumir la pérdida como algo cotidiano y necesario para seguir evolucionando en este camino llamado vida.

Nos parece más valiente, o más certero, realizar cánticos basados en el insulto concentrados en una única persona cuando nuestro equipo pierde en un juego de un deporte donde se habla de “fair play”.

Cánticos e insultos que se expresan contra otra persona que ha nacido en un país diferente al nuestro, que tiene un color de piel distinto al nuestro.

Si nos detenemos en esto último, el color de la piel, quizás deberíamos de comparar las pieles de aquellas personas que han nacido en el mismo país, en tu mismo país. ¿Tenéis el mismo color?

Quizás, quienes aún están en las cavernas y no han evolucionado lo suficiente, son quienes se dedican a corear insultos porque su equipo perdió. Quizás deberían dejar de mirarse su ombligo peludo, salir a la luz del sol, ponerse unas gafas y ver lo que les rodea de otra manera. Hay distintas perspectivas, no lo olvidemos.

Estamos en el siglo XXI, en un país diverso donde conviven diferentes culturas; donde la diversidad suma y nos hace personas más ricas.

Un país cuya sociedad se debe posicionar claramente contra todas aquellas prácticas que van contra aquellas personas que, según el parecer de algunos, se salen de lo “normal”, se desvían de la norma.

No hay nadie inferior a ti porque tenga otro color de piel, porque hable otro idioma, porque tenga un rasgo característico distinto al tuyo, porque sea mujer, porque tenga una discapacidad, …

Aprende a convivir. Aprende a aprender de la persona que tienes al lado, porque la diferencia nos enriquece y nos alejamos de la monotonía y de las cavernas.

 

Recomendación literaria: Por cuatro esquinitas de nada de Jérôme Ruillier

Autor

Doctora en Derecho y Ciencias Sociales por la UNED, Licenciada en Derecho por la USAL, Máster en Derechos Humanos y Máster en Malos Tratos y Violencia de Género por la UNED. Técnica de proyectos en prevención y sensibilización en materia de igualdad, violencia de género y sexual.