Dolores de tripa empresarial

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Cámara de Comercio de Salamanca

En Salamanca, desde hace tiempo, se vive una situación un tanto esquizofrénica en la que, la asociación Empresarial de mayor representación, no se encuentra dentro de la Institución Empresarial por antonomasia que es la Cámara de Comercio y la división empresarial no sólo es patente, sino que su enfrentamiento ha sido público y notorio.

Mas allá de querellas inconsistentes, demandas en uno y otro sentido y actuaciones de agresión constante por una de las partes hacia la otra, lo único, hasta el momento cierto, es que hay una institución que se hace con el control de la Cámara de Comercio, que se enfrenta a la representación empresarial más sólida y nutrida de la ciudad.

En su día advertí que las querellas serían infructuosas y servirían, únicamente, para el lucro de los profesionales, como manifesté que las disputas no se resuelven matando pájaros a cañonazos, pero cada uno es muy libre de actuar. El tiempo, me dio la razón y ello demuestra que las aflicciones no eran empresariales sino de egos y lucros personales dañados.

Así mismo, me afané, trabajé, perdí mi tiempo y esforcé mis capacidades, para discreta, altruistamente y en silencio, sin la más mínima publicidad, obtener un acuerdo entre las partes que no se formalizó por intereses espurios y ajenos a los intervinientes que, por ambas partes, demostraron una voluntad, un talante y un deseo sincero y leal de aunar esfuerzos y finalizar las cuitas.

La cateta forma de actuar, la necesidad personal enfrentada a la institucional, la búsqueda de intereses que no corresponden y la intervención política, hace que nazca, desde la Cámara de Comercio de Barcelona, con fondos del independentismo catalán, respaldo institucional de la esposa del Presidente de la Nación y escaso apoyo empresarial, una nueva institución empresarial, lícita por lo demás, que pudiera perturbar la unidad de acción de los empresarios, pues comienza desde postulados, posiciones y planteamientos de clara influencia política, y más clara económica, del sector independentista de Cataluña.

Mientras en el campo de los trabajadores, pese a la existencia de diversos sindicatos, la unidad de acción, la colaboración y el desarrollo unitario es una línea de actuación indiscutible y perseguida por todos los representantes laborales, pareciera que la nueva asociación buscase un enfrentamiento con las preexistentes al presentarse como políticamente independiente, con el apoyo del gobierno, y económicamente independiente, con los fondos públicos que se aportan, entre otros, por la Cámara catalana, pero pocos fondos propios de los afiliados a la misma.

Con estos mimbres comprenderán que la suspicacia, el temor y la observación constante será una forma de actuar frente a dicha asociación, a la que se le concederá el beneficio de la duda y quedaremos a la expectativa de sus actuaciones, por más que los temores se encuentren presentes.

Más sorprende que la asociación empresarial disidente, al no tener acceso a la representación en el ámbito local y de la comunidad autónoma, se adhiera, en un momento tan delicado, a la nueva patronal sin tener la cautela de esperar a dos importantes hitos: el primero, la celebración de las elecciones a la Cámara de Comercio de Salamanca que, s.e.u.o., debería de ser alrededor del mes de noviembre del año en curso y comprobar su fuerza empresarial real; y, el segundo, el desarrollo efectivo, real y, ciertamente independiente, de la citada nueva asociación, que permitiese una valoración más sólida, solvente y adecuada de su devenir, aunque con ello se perdiese la oportunidad de formar parte de la cabeza de la misma, siendo preferible ser cabeza de ratón inteligente que cola de león esquizofrénico del que salir perjudicado.

Este paso de inclusión sólo puede deberse a otros intereses políticos, económicos o de posición de fuerza que nada tienen que ver con los intereses empresariales o a una falta de visión efectiva de la boca del lobo en el que puedan estar incursando, no lo sabemos, pero pronto adivinaremos.

En este tiempo, lo que sí estamos observando es una crispación y nervios exagerados que llevan a la amenaza, la presión, acciones histriónicas o la utilización de las instituciones de modo extravagante, que pueden dar lugar a la judicialización de las relaciones de los representantes empresariales con la prensa, los opinadores, los intelectuales e incluso a los políticos y otros empresarios.

Tranquilidad, paciencia, sosiego y trabajo silente pero solvente esperamos de unos y otros empresarios, de unas y otras asociaciones, demos tiempo al tiempo, comprobemos qué modo de hacer tiene cada uno y evaluemos sus gestiones sin pasión para, muy pronto, celebrar las elecciones a la Cámara de Comercio, asumamos el resultado, cursemos caminos de unidad y, si esta no se produce, de colaboración leal, sincera y fuerte para defender el interés de los empresarios, que es lo único que deben de hacer unos, otros, estos y aquellos.

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