El Faro de Alejandría: Fortalecer nuestro ánimo cuando todo en derredor está conmocionado

- en Firmas

Lo que ocurre en nuestra sociedad (en cualquier país) a nivel macro social y económico, termina impactando en cada una de las personas que la conforman. Es evidente que nuestro título de hoy de “El Faro de Alejandría” pudiera parecer poco estimulante, pero te aseguro que es justamente todo lo contrario.

Si la pregunta que como lector/a te surge hoy es si comparto sentimientos más escépticos que en otras ocasiones, te respondo que no es así, solo que nuestro escepticismo se ha introducido en nuestras vidas hace ya un tiempo, como consecuencia de habernos acostumbrado a vivir en la incertidumbre.

Aunque siempre desde este Faro hemos pretendido ser una luz en tu camino, por lo que creemos que cuando todo te parece que está sin rumbo, por ejemplo, en Europa con la situación de la Guerra de Ucrania que no hay manera que acabe y, además, con las consecuencias que pudiera tener si se extiende el conflicto, y obviamente, algo mucho más próximo como es el mercado laboral en tu país, por ejemplo, si en tu sector se está produciendo desempleo, así como muchas otras posibles circunstancias que ocurren a diario y afectan a millones de personas.

Entonces es lógico que nos aflore esa sensación tan negativa que llamamos inestabilidad ante la cual debemos enfrentarnos y vencerla. Sentirnos vulnerables nos da miedo. Es desagradable. Nos preocupa el futuro, no el lejano, sino el inmediato, ese que es ni más ni menos que el día de mañana.

Los líderes políticos internacionales así nos tienen acostumbrados un día sí y otro también, en darnos novedades que, en vez de aliviarnos, nos perturban aún más. Esa sensación horrible que es la de ver que no hay salida para los problemas a los que nos estamos enfrentando. Y esto ocurre, tanto en el plano de la alta política, como en el individual.

Ese impacto negativo en las ciudadanías del mundo por malas decisiones políticas que terminan afectando a millones de personas, y que en el nivel de cada persona también impacta negativamente, materializándose de muchas maneras, por ejemplo, por la pérdida del puesto de trabajo porque la empresa se ha visto obligada a despedir personal. O pagando el precio de no saber si por fin tú vas a encontrar el puesto de trabajo que estás buscando, o si has terminado tus estudios de grado, no sabes aún si tendrás cabida en el mercado laboral. Todo este rosario de penalidades es inestabilidad y suma más incertidumbre.

Mi finalidad hoy, es aportarte un punto de vista que necesariamente vas a tener que incorporar en tu forma de ver las cosas para evitar todo lo que te sea posible, a que te hagan daño anímicamente y te impidan ser feliz.

No hablamos de una felicidad desmedida o de película, porque esa queda limitada a pocos momentos de la vida: nos referimos a una felicidad razonable, que te permita disfrutar de esos pequeños momentos de la vida, de vivir el presente con intensidad, sintiendo algo tan simple como que “estás vivo”, que te sientes alegre porque estás con los tuyos, que están bien, y si eres padre de familia, que estás en condiciones de llevar el peso de la responsabilidad que tus hijos estén creciendo y desarrollándose bien, que les estás dando estudios, que piensas en su futuro y te desvives para que les sea favorable.

Que sepas que no hago una crítica en particular a ningún gobierno europeo o del resto del mundo. Porque en definitiva todos son culpables de la incertidumbre global que estamos viviendo. Además, no hay derecho que por la ignominia de unos pocos la terminen pagando, como siempre ha sido a lo largo de la historia, la amplísima mayoría de ciudadanos que conformamos las naciones y que como es costumbre (lamentablemente), terminamos sufriendo las consecuencias.

Por tanto, ¿qué es lo que nos queda para que podamos ver un poco de luz al final del túnel? ¿Podemos dejar que el estímulo a nuestro ánimo venga solo de fuera… o depende de nosotros… de nuestra fuerza interior repararlo? ¡Esta es la cuestión que abordamos hoy!

¿Te preguntas entonces cómo mejorar hoy tu estado de ánimo? ¿Esa desesperanza y preocupación que te invade por los tuyos, especialmente por los que hoy son niños y niñas que están aún en el colegio primario? ¿En qué sociedad les tocará vivir dentro de quince años cuando sean adultos? ¡Claro que sí! Ésta última es una justa preocupación. Es la generación que tomará el relevo. A la que se supone que la generación actual que gobierna en todos los países tiene la obligación de dejarle en mejor situación a la que sus abuelos le dejaron a sus padres. Pero hoy día esto pareciera que no necesariamente va a ser así.

Sin duda, cuando en nuestro título de El Faro de hoy incorporo la palabra “conmoción”, tiene un doble significado, como para denotar ese dolor después que, por ejemplo, te has dado en tu cabeza con la puerta de manera accidental; o el más profundo, pero, muy doloroso, que es cuando lo que te conmueve es el alma. Porque el alma también duele… ¡te aseguro que es sí!

Pero seamos prácticos: ¿puedes resolver tú los problemas políticos de la comunidad en la que vives? Desde ya que no, y menos aún, los del resto mundo, que se lo dejamos para los productores de Hollywood para el guion de alguna película.

Entonces deberías hacerme caso en algunas pocas cuestiones muy simples, pero que, si las practicas, te ayudarán:

1º) Debes erradicar de tu pensamiento toda esa negatividad que te lleva en diferentes momentos del día, a criticar todo, a que te molesten cosas que no deberían ser para ti una molestia. En términos coloquiales, eso de estar de “mala hostia”, que tu malhumor puede, incluso, que hagas mal una tarea que dominas en tu trabajo y te ves en la obligación de repetirla.

Deja de lado la tendencia de criticarlo todo. No digo que no llevemos la razón al hacerlo porque, como hemos dicho, los líderes internacionales no lo están haciendo muy bien que digamos: más bien lo hacen bastante deficientemente. Lo que digo, es que no puedes mantener la negatividad constante en tu cabeza a pesar de las dificultades.

Los pensamientos negativos son un peso tremendo que hunde nuestra voluntad de actuar, pero, además, nos hace entrar en un bucle de más negatividad… todo lo vemos negro… sin salida. Y esto, por propia ley de la naturaleza tampoco es así. Lo que sucede es que cuando estás muy bajo de ánimo todo lo ves como que es imposible de realizar (si es un trabajo y/o proyecto) o de resolver (si es un problema) o de enfrentarnos a él si es un reto que tienes en tu empresa y que debes atender para seguir siendo competitivo en el mercado. Es una fuerza de gravedad que te hunde contra el suelo.

2º) Tienes que alejarte del pensamiento negativo, pero para ello, es conveniente que analices por qué te está preocupando lo que te viene una y otra vez a la cabeza. ¿Hay solución o no para lo que te preocupa? En caso que sí crees que la hay, tienes que hacer el diagnóstico de cuál es la situación que te está llevando a esta ansiedad, independientemente del problema, trata de ver cuál es la causa.

¿Es posible romper esa abrumadora cantidad de pensamientos negativos que nos invade?

Es importante empezar diciendo que no estás solo/a y que lo que sientes no es solo válido, sino que es algo habitual, no eres un ser extraño, le está ocurriendo a muchísima gente.

También es cierto que ese peso enorme que hace difícil incluso, que algunos días te levantes de la cama y te pongas en marcha para hacer tus tareas, puedes neutralizarlo con algunas estrategias:

  1. a) Autocompasión

Trátate como tratarías a tu mejor amigo si estuviera en tu situación. No te digas cosas como «soy un incompetente que todo me sale mal» o «debería ya haber aprendido la lección”. Debes por contrario decirte a ti mismo: «Hoy es un día que va a ser complicado, pero voy a dar lo mejor de mí”.

  1. b) Exterioriza lo que sientes

Para romper el bucle de los pensamientos que están rondando tu cabeza, puedes hacer algo muy simple que te servirá de gran ayuda: escribe todo lo que sientes sin filtro. Nadie lo va a leer. A veces, ver los problemas en papel te los va a hacer parecer que podrás gestionarlos mejor.

  1. c) Si te resistes a llorar, déjate llevar por tus sentimientos, que no te de vergüenza y llora, exterioriza lo que sientes y te hará bien, será como una descompresión del pecho de esa fuerza que sientes que te está oprimiendo. No te reprimas; es una limpieza emocional necesaria.
  2. d) Deja de pensar continuamente en el pasado y haz un esfuerzo por mantenerte en el presente

Si vuelves una y otra vez a sucesos que te han ocurrido en un pasado que obviamente ya es historia y no controlas, qué sentido tiene más que para perturbar tu mente, que las recuerdes una y otra vez, reviviendo esas experiencias lo cual te va a impedir que experimentes sensaciones positivas en el momento actual. De ahí la importancia de que te focalices en el presente, tanto en tus rutinas de trabajo como en las demás actividades cotidianas, como también pensar en planes de futuro, independientemente del trabajo, por ejemplo, planificar un fin de semana largo con amigos.

El pasado te mete presión y el presente más un futuro de planes que se ajustan a tu personalidad, por ejemplo, senderismo, te van a quitar presión y estarás en condiciones de concentrarte en tus tareas y responsabilidades.

No debes martirizarte a través de la negatividad y verlo todo como imposible. Tampoco debes alimentar la negación, que es una acción inconsciente, casi como si fuera el típico acto reflejo cuando te quemas con un plato sacado del horno. La negación es el verbo (es la acción de actuar) y la negatividad (es el sustantivo que califica tu conducta).

Titulé hoy el Faro como “Fortalecer nuestro ánimo cuando todo en derredor está conmocionado”, por lo que no podrás darte el impulso que tu ánimo necesita (de ahí fortalecer) si no eliminas la negación y la actitud de negar. Prueba con pensamientos positivos que inmediatamente te llevarán a ver que sí es posible que encuentres una forma de resolver el problema que te está consumiendo.

Pero para ello, necesitas creer en tu mismo (autoconfianza) en que serás capaz de realizarlo. Que nazca en ti una dosis de confianza que te de fuerza para intentar superar el bache que estás atravesando. En el pasado has podido con cosas difíciles o tal vez peores. Las circunstancias son otras, pero tu espíritu de lucha debe ser el mismo.

Aristóteles creía que «en las adversidades sale a la luz la virtud», lo que significa que los momentos difíciles revelan la verdadera naturaleza, las cualidades morales y la capacidad de una persona para actuar con rectitud y valentía. Consideraba que la adversidad pone a prueba el carácter y las amistades, obligando a las personas a mostrar su verdadero yo.

Sal ahí fuera y demuestra lo que vales. Olvídate de la crítica (la que tu haces y tus quejas) y la de los demás (que tienen dudas sobre si eres capaz de hacer lo que debes). Saca a la luz tu virtud, que de la fuerza del ánimo que pongas sobre la mesa, sale en definitiva la otra fuerza (la moral) que es la que determina la calidad de tu condición humana.