¿Es la mentira un sentimiento de piedad?

- en Firmas

Mientras observo el amanecer desde mi ventana, me viene a la cabeza una frase que muchas veces he escuchado «es una mentira piadosa», sinceramente a mí personalmente no me vale.

¿Es piadosa? ¿Es real? Y que más da si sigue siendo una mentira. A lo largo de mi vida, me he dado cuenta de que quien nos miente, no nos quiere. Solo somos un juguete en las manos de esa persona, no dejéis que el cariño que tengáis hacia alguien mentiroso os pueda, no excuséis ese tipo de acciones.

Eduquemos a nuestros niños con valores con sentimientos, donde la verdad sea prioridad, seguramente puede que sientan dolor al escuchar algunas de ellas, pero es una sensación pura que les rodeará de gente verdadera, que no dejarán que caigan en un pozo sin salida.

Respondiendo al título de este artículo mi respuesta es, no. La mentira nunca puede ser un sentimiento de piedad. Yo, siento lástima de los niños que pasan hambre, de ancianos que sus familiares abandonan o de gente que por una enfermedad u otra fallece joven, entre muchas otras cosas.

No digo que seamos santos y me incluyo al expresar este tipo de pensamientos porque realmente todos alguna vez hemos dicho una pequeña mentira piadosa, en ocasiones nos ha salido bien y otras seguramente hemos perdido personas que queríamos que siguieran en nuestra vida. ¿Realmente ha merecido la pena? ¿Qué habéis ganado? Probablemente, nada, lo que os quiero decir con este artículo, es que de los errores se aprende y si evitamos hacer daño a las personas mintiendo, sea mucho o poco lo que tengamos será de verdad.

El mundo está lleno de diversidad, no te quedes donde no te gusta. Vete en silencio, pero no engañes a nadie, porque lo que para ti es una tontería, no tiene porque ser recíproco y la persona víctima de tu mentira, quizá cambie el sendero de su vida por algo que hiciste tú. La moralidad no es una simple palabra escrita en un diccionario, es la honestidad que cada uno de nosotros guardamos celosos en nuestro corazón, no hagamos lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros.

«Si decides mentir, recuerda que tu interior pueden herir»