LAS COSITAS DE JES MARTIN’S: Las vacaciones salmantinas de Pablito

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Jes Martin's

Pues resulta que a uno no se le da nada mal el meterse en carretera y viajar sin miedo a cualquier destino de la geografía nacional. El hecho de ser actor y tener el culo más pelado que un mono por tantas y tantas horas de conducción hace que esta tarea resulte bastante sencilla de ejecutar casi igual que la de respirar. Eso sí en temporada de no alergias que si no la cosa, debido a mis gramíneas interiores, se complica considerablemente.

Creo que era preciso aclarar esto previamente para que todos ustedes entiendan a las mil maravillas la siguiente historia que daba comienzo un quince de Julio del año “catapum chinchin” haciendo coincidir en fecha y hora con la ya tan conocida operación salida.

Resulta que mi amigo Pablito sabedor de mi facilidad para desplazarme en coche me llama para comunicarme que se marcha de vacaciones a Castellón con su chica ya que su maravilloso jefe le había ingresado la famosa paga extra de verano y hacerme saber a mayores que al pasar por Madrid se pondría en contacto conmigo ya que a él se le escapaba lo de las salidas en las carreteras madrileñas. Tantos cambios de dirección para él hacían que la noche anterior se convirtiera en una auténtica pesadilla.

Lógicamente yo acepté a prestarle mi ayuda como gran amigo suyo que soy.

El 15 de julio un servidor estaba actuando en un pueblo de la localidad de Badajoz y como ya es de sobra conocido entre mis seres queridos acostumbro a tener el móvil apagado durante la realización de mis espectáculos. Al terminar el mismo me marché hacia mi camerino y cuál fue mi sorpresa que al encender el móvil tengo cinco llamadas perdidas de mi amigo Pablito. Me había olvidado por completo. Rápidamente le llamé y le pregunté donde se encontraba a lo que Pablito con voz desconcertante me dijo: Estamos en Casa Pepe, Despeñaperros al norte de la provincia de Jaén.

¡Mira! Resulta que mi amigo había cogido la salida hacia Andalucía en lugar de tomar la salida hacia Valencia. Con lo cual el número de kilómetros a realizar se multiplicaba por tres sin contar con una noche de pernoctación en un hotel de Murcia. Esto le suponía el gasto completo de la paguita extra y un día menos de vacaciones de los cuatro que tenía con su correspondiente cabreo monumental.

Yo sólo pude decirle que disfrutara como un niño ya que el viajar culturiza la mente y el alma. Rápido y veloz me apresuré a colgar el teléfono por si me llegaba vía ondas telefónicas alguna hostia que otra a mano abierta.

Desde aquel episodio Pablito me mira con cara de pocos amigos cuando nos juntamos en el bar y con brío se come esos torreznos que sabe que tanto me incomodan.

Reflexión:

Todos los caminos llegan a Roma, pero es posible que algunos te hagan gastar una paguita extra.

 

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