Los fines de semana son para descansar…¡o no!

- en Firmas

Menudo fin de semana, como para luego decir que me «aburro» porque han acabado algunas actividades. Entre lo que me viene y lo que me busco yo solo, esto es un no parar, pero es que hace tiempo que decidí que se para cuando ya no quede otra o cuando me apetezca (que también me pasa algunas veces). Como dicen por aquí abajo, “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”, y digo por aquí abajo porque estamos pasando unos días, aunque esta vez son pocos, en Cádiz.

Para empezar, el viernes por la tarde salí a dar una vuelta con la bici de carretera por Galinduste hasta la presa de Santa Teresa y vuelta por Fresno Alhándiga. Será para ir cogiendo gusto a esa carretera que este verano la voy a recorrer bastante por lo que después os contaré. A la ida con el aire de cara, pero esperando la vuelta para tomarme la revancha y hacer los últimos 25 kilómetros como si fuera una contrarreloj con la sensación que ello supone y que le hace a uno creerse que es bueno y todo.

No me gusta salir con la bici después de comer, pero no quedaba otra porque el fin de semana tenía otros planes y lo mismo toda esta semana, por lo que hasta el próximo lunes como muy pronto no volveré a coger la bici y no puedo perder mucho fondo con ella que el triatlón está a la vuelta de la esquina, aunque antes tengo otro reto entre medias que ya iré desvelando. Ya lo decía al principio, que el caso es no parar e ir buscando nuevos retos para tener siempre una meta a la vista.

Después de la bici habíamos quedado para acompañar a Manolo a rondar a María en la víspera de su boda. Lo habían preparado las amigas de la novia y es que para ellas era la primera boda y estaban animadísimas y con ganas de que todo saliera perfecto. ¡Y vaya si salió!

Con una charanga por las calles nos presentamos en casa de sus padres para sorpresa de ella y allí nos agasajaron con dulces y bebidas. Nosotros nos fuimos pronto porque no quería enredarme ni beber que al día siguiente me quedaba otro entrenamiento por hacer antes de irnos de boda.

Y así fue. Nada más levantarme salí a correr y a buen ritmo y con buena sudada acabé. Después a prepararnos y a pasar el día de celebración. Los casó un antiguo profesor de él en una ceremonia muy bonita en la que hubo varias sorpresas como el acompañamiento del grupo Ébano (que también tocó en nuestra boda), los agradecimientos emocionados y sentidos por muchos motivos del novio y también de Irene, la hermana de la novia, que fue un encadenado de letras de canciones y es que no en vano vienen de familia de músicos. Por cierto, cómo se notó su mano (la de Irene) en la organización del evento, profesionalidad y sentimiento a partes iguales.

A la salida de la iglesia esperaban más sorpresas. La traca, el arco formado con ruedas de bicicleta para nuestros dos compañeros del club ciclista Alba de Tormes (foto cortesía de Francisco Cañizal) y la banda de música de Alba de Tormes, de la que es miembro María, que con Mario Vercher, su director, a la cabeza agasajaron a los novios con unos pasodobles. Y es que la bici y la música fueron los ejes de la celebración por sus vínculos con los novios.

Después la sorpresa nos la llevamos los invitados y es que los aperitivos, la comida y la posterior fiesta tuvieron lugar en los jardines del convento de los carmelitas, un lugar precioso que conocía por haber impartido en él algunas sesiones de gimnasia y que en esta ocasión estaba preparado hasta el más mínimo detalle. Carpa, buen catering, servicio de animación para los niños, discoteca móvil, barra libre, candy bar (algún que otro viaje hicimos los mayores a él) y baños portátiles que de portátiles tenían poco y que eran una verdadera pasada. Muy buen ambiente y así llevé mejor el día porque coincidía con el cumpleaños de mi madre y de vez en cuando se me venía a la cabeza y me acordaba de ella.

Hasta las nueve y media estuvimos disfrutando de todo, pero había que recogerse pronto y bien porque al día siguiente teníamos previsto viajar a Cádiz para pasar unos días, pocos, pero es lo que hay, y así desconectar (que ya sabéis que en realidad no me gusta hacerlo totalmente) y coger fuerzas de cara a la temporada veraniega que me espera. Por un lado los cursos de natación en los que estamos sobrepasados por los inscritos, pero es que no hemos querido dejar a nadie fuera aunque ello nos suponga un esfuerzo extra. Y por otro los cursos de gimnasia del programa `depende de ti´ de la diputación de Salamanca que voy a impartir en Pedrosillo de los Aires, Galisancho y Ejeme desde la próxima semana.

Habéis visto que he hablado de desconexión y de coger fuerzas pero no de descanso, y es que el reto que me he impuesto para el próximo fin de semana y el triatlón no me dejan que pare. El lunes en cuanto me levanté salí a correr y así me tocara hacer también martes y miércoles, la primera vez, creo, que voy a salir a correr tres días seguidos, pero es que no me queda otra. Entre medias aprovecharé y bajaré a nadar a la playa algún día para relajar las piernas y volver a coger las sensaciones del agua que entre unas cosas y otras no nado desde hace casi un mes, ¡así no!

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