Se mira en el espejo sin verse.
Tiembla.
Tiene la boca seca.
Las manos le sudan.
No es capaz de distinguir su reflejo porque tiene nublada la vista.
Cierra los ojos y trata de tranquilizarse recordando los ejercicios que le enseñó su hija.
En esta sociedad parece que una mujer debe demostrar su valía mucho más.
Abre los ojos y el reflejo que le devuelve el espejo la sorprende.
Junto a ella, se encuentran varias mujeres que han dejado huella en su vida.
Está su abuela, sonriente. Pero también algunas de las mujeres a las que ha descubierto por su curiosidad infinita y que han calado muy hondo en ella por sus luchas, sus esfuerzos y su legado.
Mujeres ocultadas en la historia por seres que se creían superiores, pero a los que les podía la inseguridad de su ego.
La sonríen. La sostienen.