Noticias impresas en el alma

- en Firmas

Hay noticias impresas en el alma que nunca han sido publicadas en ningún periódico y, sin embargo, serán leídas y recordadas durante toda la vida. Nos resistimos a que se conviertan en un simple recuerdo; luchamos contra el paso del tiempo para no olvidarlas jamás. Aunque la edad no siempre juega a nuestro favor, los sentimientos sinceros casi siempre terminan ganando la batalla.

Caminamos como robots programados, cumpliendo con nuestra rutina diaria y dejando de lado las cosas más sencillas. Infravaloramos esos pequeños momentos que, paradójicamente, son los que más valor tienen. Porque, aunque es cierto que la vida no regala nada, cuando tiene el detalle de poner personas inolvidables en nuestro camino, con demasiada frecuencia no sabemos apreciar su presencia hasta que ya no están.

En el recorrido de mis pensamientos he imaginado un gran titular en negrita sobre las noticias de estos días. No me refiero a las que escuchamos en el telediario ni a las que buscan cifras, audiencias o estadísticas para justificar su relevancia. Hablo de esas informaciones que llegan sin hacer ruido, sin reclamar atención; esas que nacen en nuestro entorno y se escriben cada día en la vida de quienes nos rodean, formando parte de nuestra propia historia.

Porque las publicaciones verdaderamente importantes no siempre ocupan una portada. Son momentos tan valiosos como el nacimiento de un hijo, la recuperación de un amigo, un abrazo silencioso que, en ocasiones, tanto anhelamos, una llamada capaz de cambiarnos el día o ese gesto cómplice de un ser querido que nos devuelve, casi sin darnos cuenta, la esperanza. Crónicas que nunca aparecerán impresas en papel, pero que permanecen grabadas para siempre en nuestras entrañas.

Esas historias de las que hablamos con frecuencia, pero que demasiadas veces olvidamos vivir. Para mí, sí es importante ser noticia —entre comillas— en la vida de las personas que quiero. Porque esa es otra manera de decir «te quiero»: estar presente, compartir el tiempo, escuchar, abrazar y hacer sentir al otro que ocupa un lugar irremplazable en nuestro corazón. Y que una simple mirada, sin necesidad de palabras, sea capaz de transmitir la reciprocidad de un afecto puro, sincero y honesto.

«Deberíamos leer menos titulares y prestar más atención a las noticias que se escriben en nuestro entorno. Porque son las únicas que, con el paso de los años, permanecerán impresas en el alma y serán capaces de recordarnos quiénes fuimos, quiénes somos y, sobre todo, quiénes caminaron a nuestro lado»

 

Autor

Almudena Merino nació en Barcelona. Sin embargo, reside actualmente en Salamanca, ciudad que la vio nacer como escritora. A pesar de su corta andadura literaria, la avalan varios títulos publicados: Reflejos de una sonrisa, Secretos de un alma callada y El escondite de una Rosa.