Teresa contempla los misterios de la vida de la Virgen. Su actitud humilde y sabia en la Anunciación, la Encarnación y de la presencia del Señor dentro de nosotros a imagen de la Virgen que lleva dentro de sí al Salvador: “Quiso (el Señor) caber en el vientre de su Sacratísima Madre. Como es Señor, consigo trae la libertad, y como nos ama hácese a nuestra medida”. Santa Teresa tiene una especial intuición de la presencia de María en el misterio pascual de su Hijo; la fortaleza de María y su comunión con el misterio de Cristo al pie de la Cruz.
En los Conceptos de Amor de Dios describe la actitud de la Virgen en la pasión y en la resurrección: “Estaba de pie y no dormida, sino padeciendo su santísima anima y muriendo dura muerte”. “En resucitando había visto a nuestra Señora, porque estaba ya con gran necesidad … y que había estado mucho con ella- porque había sido menester hasta consolarla”.
María, modelo y madre de la vida espiritual. María es la primera cristiana, la discípula del Señor, la seguidora de Cristo hasta el pie de la Cruz. Es el modelo de una contemplación centrada en la Sacratísima Humanidad .
Entre las virtudes de María podemos señalar: la pobreza, la humildad “Parezcámonos en algo a la gran humildad de la Virgen Santísima”. La Virgen que intercede por los pecadores cuando a ella se encomiendan. Es ejemplo y modelo de todas las virtudes. Y es la Madre en la que todas las gracias se resumen en su comunión con Cristo en el padecer: “Siempre hemos visto que los que máas cercanos anduvieron a Cristo nuestro Señor fueron los de mayores trabajos: miremos los que pasó su gloriosa Madre y sus gloriosos apóstoles”.
La vocación carmelitana está inspirada en María: “Todas las que traemos este hábito sagrado del Carmen somos llamadas a la oración y contemplación (porque este fue nuestro principio, de esta casta venimos, de aquellos santos Padres nuestros del Monte Carmelo, que en tan gran soledad y con tanto desprecio del mundo buscaban este tesoro, esta preciosa margarita de que hablamos”.
La Virgen siempre estuvo presente en la vida de Teresa. Al concluir la fundación de San José la Madre Teresa confiesa sus sentimientos marianos: “Fue para mí como estar en una gloria ver poner el Santísimo Sacramento… y hecha una obra que tenía entendido era para servicio del Señor y honra del hábito de su gloriosa Madre” . La Virgen colabora en la obra de las Fundaciones: “Nosotras nos alegramos de poder en algo servir a nuestra Madre y Señora y Patrona… Poco a poco se van haciendo cosas en honra y gloria de esta gloriosa Virgen y su Hijo …”. Santa Teresa pide a las carmelitas que confíen en los méritos de María, imiten sus virtudes, la alaben por sus dones y se comporten como hermanas: “Así que, mis hijas, todas lo son de la Virgen y hermanas, procuren amarse mucho unas a otras”.
El día 16 de julio, jueves, el mundo entero festeja a la Virgen del Carmen, una de las devociones más populares. Aquí en Salamanca los celebraremos los Carmelitas de la calle Zamora, 59, en las eucaristías de las 8:00, 13:00, 20:00 y 21:00.