En el crepúsculo de la noche,
te he visto aparecer.
Eres tú, mi luna bella,
quien me ha hecho enloquecer.
Me miraste con recelo,
iluminaste fiel mi tez.
No es a ti a quien venero,
solo él es mi querer.
Tus curvas le han seducido,
te admiré y también te odié.
Sin embargo, a la vez deseo,
tu desnudez junto a él.
Solo así volverá a ser mío,
solo así veré de nuevo su piel.
¡No te apagues!
¡No te escondas!
No puedes ser su mujer.
Hermosa y resplandeciente,
nunca vas a envejecer.
En el crepúsculo de la noche,
esperas al amanecer.