Prioridad nacional

- en Firmas

Prioridad nacional es poner una pantalla grande en la Plaza Mayor de Salamanca para darle más de comer a quienes ordenan poner mesas y sillas alrededor de ese cuadrilátero imperfecto y, así, ver el partido del deporte patrio que se aleja un poco del noble arte de los toros; ver un partido alejados de las comodidades del hogar o de una silla donde reposar los cuartos traseros después de un duro día de trabajo.

La vieja estratagema de despistar al pueblo a base de jolgorio.

No es Prioridad nacional dejar que permanezcan el mismo número de días que siempre la feria de libros antiguos, pues parece que entorpecen la buena visión de nuestra magnífica plaza. Cuando, quizás, la queja venga por parte de otro lado de la sociedad que es egoísta.

Nos encontramos ante un capitalismo de distinto nivel.

La literatura, que se encarga de abrir mentes y fomentar la imaginación y el saber, entre otras cosas, no interesa y no se califica como prioridad nacional.

Prioridad nacional es primero uno y, después, quizás, los demás.

No es Prioridad nacional ayudar al prójimo para alcanzar el bienestar social y que nos irradie a los demás. La colectividad no tiene buena prensa en esto de las prioridades.

Prioridad nacional es el color de piel, que no sea ni muy blanca ni muy tostada, de un nacido en España, aunque tu abuelo o bisabuelo venga de Argentina o Francia.

¿Nos hacemos un estudio genético? Tal vez nos sorprenderíamos.

Prioridad nacional es la hipocresía de quien te tiende una mano y, por la espalda, te da una puñalada silenciosa camuflada por opiniones que, en realidad, son críticas y señalamientos porque la culpa fue tuya por no darte cuenta, amiga.

Prioridad nacional es acabar con todas, que son millares, las denuncias falsas por violencia sexual o violencia de género (exageradas, esto no existe), pero camuflar las “poquísimas” denuncias falsas al seguro del hogar, del coche, robo del móvil falso o vete tú a saber.

Por si no ha quedado claro, ironía en estado puro.

No es prioridad nacional proteger y dar seguridad a niños y niñas que viven en ambientes familiares donde el páter familias de nuestro Código Civil de 1889 ejerce la violencia del golpe en la mesa porque «siempre ha sido así y en esta casa mando yo».

No es prioridad nacional prevenir y sensibilizar en violencia sexual, porque todas son unas golfas provocadoras que lo estaban buscando y algo habrán hecho. Además, los hombres tienen unas necesidades que distan mucho de las que pueden tener las mujeres, que son seres etéreos que ni sienten ni padecen, pues ellas del sexo y el placer no tienen ni idea.

No es prioridad nacional fomentar e inculcar valores como el respeto, la educación, la igualdad, la solidaridad, el compañerismo, el trabajo en equipo, escuchar a la otra persona… Las cosas se consiguen a base de ostias e imponiendo las opiniones y criterios de unos pocos. Su prioridad nacional.

Prioridad nacional son los García y los López porque hay que desconfiar de aquellos que tengan apellidos compuestos o impronunciables, pues no son de fiar y auténticos patriotas no son.

En definitiva, tu prioridad nacional y la mía no son conceptos sinónimos, sino más bien antónimos.

Como dijo Juan Diego Botto dando voz a Lorca en la obra teatral “Una noche sin luna”: si no te gusta, crece.