¡Qué miedo les dan las mujeres!

- en Firmas

¡Qué desasosiego les produce que las mujeres podamos tomar nuestras propias decisiones!

¡Qué miedo les provoca no tener el control sobre la otra mitad de la población!

¡Qué incomodidad les genera que parte de la sociedad busque información veraz, se forme y cuestione tras la reflexión! Y, sobre todo, que no se queden con aquello que ellos dicen, como la Biblia del siglo XXI.

Quieren borregos (con todo el respeto hacia estos animales) en sus filas; que obedezcan sin rechistar, que acaten las órdenes sin cuestionar, que caminen como burros siguiendo una zanahoria, en fila india y sin desentonar en el mosaico perfecto que han creado a su imagen y semejanza.

Nos quieren calladas, sumisas, dóciles, con la cabeza agachada, sin salirnos de la norma y del camino marcado por ellos.

Nos vigilan desde su atalaya y sacan el látigo cuando alguien se anima a desentonar en ese campo gris que poco a poco se va tornando negro.

Quieren dominar nuestra mente, que no tengamos pensamientos e ideas propias. Que asumamos que nuestro papel en este mundo es el que nos dictan ellos desde sus púlpitos, sin bajar al fango de la realidad. Porque desde el atril del que se adueñaron, todo es más fácil y cómodo.

Quieren tener el control sobre nuestros cuerpos porque se creen que el objeto final de toda mujer en el planeta es la procreación, la reproducción de la humanidad en este mundo que estamos destruyendo.

Pero se olvidan de aquellas y aquellos que viven en este y otros países que buscan una oportunidad de un futuro mejor, más liviano del que se les plantea. Se les olvida la cantidad de niñas y niños que necesitan el abrazo de una familia, de cualquier tipo, que les muestre un camino de esperanza y amor, de oportunidad y cariño.

Pero ésas y ésos no les interesan porque no son carne de su carne, porque por sus pequeñas venas no corre su propia sangre para seguir perpetuando su oscura especie.

Quieren tener la última palabra sobre nuestros cuerpos, porque para ellos es importante, aunque nos hagan creer que no valemos nada, que somos seres débiles que necesitamos protección. Mujeres con pájaros en la cabeza que no necesitamos perder el tiempo aprendiendo, pensando, leyendo, conversando, teniendo propias opiniones, uniéndonos a otras mujeres con similares inquietudes.

Se piensan que su especie no será perpetuada, que se extinguirá. Y eso pueden darlo por seguro, porque aquí estaremos nosotras para seguir luchando, gritando, saliendo a la calle, apoyándonos, guiándonos, apapachando a todas aquellas que tengan el alma rasgada y se encuentren perdidas. Porque las mujeres tenemos poder y es de eso de lo que tienen miedo.

Tenían miedo de las brujas porque se valían de cosas que les proporcionaba la naturaleza para curar el cuerpo y el alma. A la hoguera. Tenían miedo de las mujeres que querían estudiar, que cuestionaban, que se hacían un hueco entre los hombres. Al fuego los libros que provocan ideas nuevas, cuestionamientos, que desestabilizan las columnas del sistema androcéntrico y patriarcal.

Tienen miedo del placer femenino, de la libertad a la hora de elegir pareja sentimental y sexual, de las mujeres que no se conforman con el papel otorgado histórica y culturalmente al sexo femenino.

Dicen: os perseguiremos legalmente a través de la penalización del aborto. Nosotros somos quienes otorgamos los derechos.

Pero nos tendrán enfrente en cualquier parte del mundo. Crearemos una cadena humana para luchar contra todos estos retrocesos. No nos callarán porque nuestra voz es fuerte, clara y somos muchas. Aunque les pese. Porque no luchamos de forma individual, sino colectiva. Porque cuando tocan a una, nos están tocando a todas y somos leonas.

Seguimos en la lucha, que no lo olviden.

Firmado: una bruja

Colección “Mujeres” de Isabel Ruiz Ruiz (editorial Ilustropos)

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