Ahora sí, se acabaron las vacaciones oficiales y de vuelta a la normalidad hasta que se pueda coger algún descanso, cosa que ahora mismo ni me planteo porque hay trabajo acumulado, tengo que comenzar varias actividades, llegan las fiestas y a la vuelta de la esquina las competiciones de juegos escolares. Así que de momento a centrarnos en lo laboral y poco más.
De hecho no sé siquiera qué prueba será la próxima en la que participe. Pensaba que iba a ser la media de la diputación, pero a un mes de ello no lo tengo claro, de todas formas me doy unos días de margen para decidir. De momento gana el no porque siempre cae en malas fechas para mí y el prepararla y correrla con estrés hace que el resultado general sea malo, ya no por el crono que haga, el año pasado horrible, sino por las sensaciones con las que acabo.
Y viene a colación el tema de las sensaciones porque en la quedada de bici de Peñaranda de este fin de semana tenía un dilema, hacer la ruta mediana que eran unos 70 kilómetros y arriesgarme a acabar mal porque no me había preparado o hacer la corta y terminar con ganas de más pero con buenas sensaciones. Ahora os contaré como se dio la jornada y que ruta hice al final.
Lo primero que había que tener en cuenta es la meteorología porque estos días por la noche y primeras horas hace frio, nada de fresquito, frio, y después te asas de calor. Así que de equipación llevé un poco de todo y decidiría allí mismo que me ponía. Fui con el tiempo justo para coger el dorsal, terminar de equiparme y poco más porque no estaba la mañana como para estar pasando frio antes de salir. Y la decisión final y acertada a la postre, fue ir de corto pero con una camiseta térmica de manga larga por debajo que en el primer avituallamiento me quité (ya sobraba desde un rato antes con alguna de las subidas que habíamos hecho) y lo cierto es que genial. Un pelín de frio en los primeros kilómetros, pero nada que no fuera soportable y más sabiendo que subirían las temperaturas a partir de la segunda hora de ruta.
Muy buena participación, aunque de nuestro club esta vez solo fuimos tres, Agus, Jose y yo, creo que la vez que menos. Los primeros kilómetros de calentamiento y acordándome que en esa parte del recorrido fue donde el año pasado pinché y ya se me atragantó la ruta porque después de parar a hinchar la rueda varias veces para que el líquido antipinchazos hiciera su efecto no fue así y me tocó cambiar la cámara. Esta vez más o menos por la mitad del grupo fui a mi ritmo y pude hacer una variante de la primera parte del recorrido que no conocía y que el año pasado tuve que saltar para no llegar todavía con más retraso al primer avituallamiento. Por cierto, una zona muy bonita y hasta con una subida un poco exigente que me gustó.
Llegada al primer avituallamiento en la hora prevista, parada corta que si no se `enfrían´ las piernas y cuesta ponerse en marcha de nuevo y rumbo al punto en el que se dividían las distintas distancias. Según llegaba terminé de decidirme y la conclusión fue que prefería acabar con buenas sensaciones y ganas de más que contando los metros que me quedaban para acabar. Sé que la zona que me perdí es muy bonita, pero espero poderla conocer en alguna otra ocasión. Me despedí de Jose y Agus que tiraron para la distancia media y junto a otro ciclista que en ese momento llegaba tiramos para los últimos 20 kilómetros. Cómo iba bien me planteé el reto de hacerlos a un ritmo alto y `achucharme´ un poco. Al rato dejé atrás al compañero y en solitario para delante.
¡Qué bien voy, así da gusto! Qué raro que llevo un rato y no acabo de ver a nadie a lo lejos ni por detrás. Por aquí no hay roderas de bici. A ver si resulta que soy el primero de los que ha decidido hacer la corta porque los demás andan muy bien. Llego a un pueblo pero no me suena de otras ediciones y no hay ninguna señal de la ruta. Veo a un señor paseando y le pregunto, ni idea. Blanco y en botella, en algún lugar he tomado otro camino.
Pero me lo tomé bien, iba con fuerzas y lo más que iba a pasar es que hiciera unos kilómetros extras. De vuelta deshaciendo el camino y al rato a lo lejos ya veo ciclistas que toman un desvío. Yo ahí había seguido recto y no puedo echar la culpa a nadie porque estaba perfectamente señalizado y no me digáis que pasó o cómo me despisté pero no lo vi. El pueblo al que había llegado y hecho una visita turística era Salmoral (lo busqué después en internet) y el recorrido extra casi 10 kilómetros que en el fondo y voy a ser sincero agradecí porque de esa manera acabé haciendo 60, que ya es una buena cifra. Al recobrar la ruta de nuevo a darle caña hasta el final. En este caso sí que se puede aplicar lo de no hay mal que por bien no venga. Por cierto, que se considere `corta´ una ruta de 50 kilómetros de MTB no sé si es lo más acertado. Esto se nos va de las manos.
A la ducha y después a recuperar tomando un par de cervezas en la zona de la plaza mayor hasta que llegaron los compañeros y en tertulia con ellos y otros conocidos a esperar la paella y los sorteos con los que acabaron la quedada. Muy buena mañana de bici y a pesar de la equivocación, contento y con buenas sensaciones.
(Foto: Btt San Juan Peñaranda)
Jose María Familiar Manjón, ¿has llegado a leer el final?