Trenzar

- en Firmas

Corremos y no nos damos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor.

Corremos como si de un maratón se tratara y nos persiguiera un tiranosaurus rex porque somos su comida.

Corremos y no miramos a nuestro alrededor. Parecemos los burros de labranza a los que les tapan la visión periférica para que no pierdan el horizonte marcado.

Corremos y no somos conscientes de que nuestros actos desencadenan otros actos a nuestro alrededor.

Para un momento. Piensa. Analiza. Reflexiona. Actúa.

Corremos y se nos olvida que, quizás, somos el cabo de una trenza enorme que se está tejiendo a gran escala.

Corremos y, quizás, lo que hacemos nos una a otra persona que está a cientos de kilómetros de distancia y no lo sabemos.

Corremos en esta vida de locura como si tuviéramos la llave para detenerlo todo cuando nos interese.

Corremos sin darnos cuenta que la vida es única y hay que vivirla, hay que disfrutarla, hay que masticarla lentamente, para que no se nos atragante.

Se dice que sólo se vive una vez y pensamos que tenemos tiempo. Pero, en realidad, se vive todos los días y sólo hay una muerte.

Corremos sin mirar atrás, mientras seguimos trenzando sin saberlo, unidas a otras personas por pequeños actos que hacen que esa trenza crezca.

Corremos.

¿Y si nos detenemos para tomar conciencia?

 

Recomendación literaria: La trenza de Laetitia Colombani

Recomendación musical: Este tren de Rozalén

Autor

Doctora en Derecho y Ciencias Sociales por la UNED, Licenciada en Derecho por la USAL, Máster en Derechos Humanos y Máster en Malos Tratos y Violencia de Género por la UNED. Técnica de proyectos en prevención y sensibilización en materia de igualdad, violencia de género y sexual.