Una conversación muda

- en Firmas
Encontrar amigos en Salamanca

Seguramente muchos de nosotros hemos vivido conversaciones mudas, aquellas en las que las palabras no son las verdaderas protagonistas. En ellas, una mirada puede decirlo todo: abrazarnos con delicadeza, convertirse en nuestro aliento o guardar sentimientos que el resto del mundo desconoce. Sin embargo, también puede ser un arma de doble filo si no sabemos interpretar lo que la otra persona intenta transmitirnos.

Vivimos en un mundo que, a menudo, ignora el valor de una conversación muda. No percibimos que, detrás de un silencio, puede esconderse un grito de auxilio, una caricia o simplemente un «te quiero» que no se atreve a pronunciarse con la voz.

A veces, la vida nos sitúa ante circunstancias inesperadas que no sabemos cómo aceptar. Nos gustaría que las cosas fueran diferentes, y no tiene nada de malo refugiarnos en conversaciones mudas con alguien a quien queremos. Eso no significa que el resto de nuestro entorno no nos ayude, no nos abrace o no intente arrancarnos una sonrisa. Pero siempre existe una conexión especial con alguna amistad, una complicidad única que, en muchas ocasiones, es la que nos da la fuerza necesaria para seguir adelante cuando no somos capaces de hacerlo solos.

Personalmente, me gusta pensar que mi mirada transmite aquello que mis labios no pueden expresar: alegría, tristeza, fortaleza, cansancio… En realidad, da igual qué sentimiento reflejen nuestros ojos; lo verdaderamente importante es poder cruzar esa mirada con alguien en quien confiamos.

Y cuando notéis que esa persona se ha puesto una coraza, no intentéis derribarla. Esa armadura es su protección y merece respeto. Pero tampoco os rindáis: brindadle cariño, aunque solo sea a través de vuestras pupilas. Poco a poco, esa persona os permitirá acariciar su corazón.

No omitáis de vuestro camino una conversación muda, porque, sin saberlo, estaréis dando fuerza a un alma cuyas heridas aún no han cicatrizado»