Volver a empezar

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alba de tormes

Pues sí, como la película española que gano un óscar, toca escribir después de tres semanas en blanco, pero no porque no haya practicado deporte, sino porque han sido unas semanas frenéticas de trabajo y entre medias cuatro días de descanso que me sirvieron para escapar a Galicia, más exactamente a Cangas de Morrazo y desconectar un poco de todo y pasar esos días haciendo cosas distintas. Ya es el segundo verano que aprovechamos que van desde Madrid mi sobrino mayor y su pareja a pasar allí unos días con la familia y coincidimos con ellos unos días de vacaciones.

Y lo dicho, no he parado de hacer actividades deportivas porque además ahora llegaba otro periodo álgido con la carrera de Macotera este fin de semana pasado y la de Valdemierque el próximo y para las que hay que ir mínimamente preparado, sobre todo para la segunda porque es muy dura por recorrido y sobre todo si hace calor como me temo que va a ser el caso. Así que no han faltado las salidas a correr ni en Galicia y allí hice un par de recorridos de las que podríamos llamar exigentes por un sendero que recorre la costa subiendo y bajando con alguna parte incluso de playas y piedras pero con unas vistas tan espectaculares que merecían la pena. Basta que me dijeran que era un sendero difícil para correr para que me animara todavía más a recorrerlo, aunque después me cruce con un par de corredores locales que me fueron indicando por donde había que seguir puesto que en alguna parte se perdía entre la maleza y la arena. Eso sí, los primeros kilómetros estaban llenos de senderistas e incluso también encontré a algún ciclista y es que el recorrido ya os digo que merece la pena hacerse. Incluso tiene un túnel al principio en el que entras y de repente te encuentras en la más absoluta oscuridad y lo único que atisbas es la luz del final, me recordó a la carrera del camino de hierro.

En cuanto a la bici he de decir que sigo saliendo con la de carretera ya prácticamente adaptada a mí, salvo en la medida de la potencia ya que estoy a la espera de que me llegue una más corta para ir más cómodo con ella. Por cierto, tres veces he pinchado con ella en este tiempo, más que con la otra en años, y ya me parecía tan raro que tuve que hacer una revisión a conciencia encontrando un abrojo pequeñito que era difícil de ver y que seguro que me estaba pinchando la cámara cuando cogía algún bache y botaba más de la cuenta la rueda delantera. Espero que ahora ya no tenga más percances, aunque así he probado bien a quitar la rueda (que maravilla los ejes pasantes rápidos), arreglar el pinchazo e inflar la rueda con la bomba nueva que la primera vez es un poco más complicada que las normales, pero que una vez le coges el punto infla la rueda muy rápido y sobre todo teniendo en cuenta que las bicis de carretera llevan más presión. Además también lleva cartuchos de CO2 para mayor rapidez, aunque de momento los reservo para una ocasión que requiera más prisa en el arreglo.

Y como os he dicho, este fin de semana pasado tocaba carrera en Macotera. Lo primero que hay que decir es que es una de esas carreras a las que hay que acudir alguna vez porque una vez lo hagas vas a querer volver cada año. ¡Qué ambiente, que concurrencia, que animación y en esta ocasión también que calor, horrible! En la tercera vuelta me tuve que parar un poco y andar aproximadamente 100 metros para poder recuperar la respiración. Tanto calor que tardé media hora en dejar de sudar una vez acabada la carrera. Durante el recorrido no bebo y en esa última vuelta de las tres del recorrido ya cogí una botella de agua para tener algo más de líquido al acabar. Me bebí esa, la que me dieron a la llegada y otra más que pedí del tirón, increíble. Tenía la boca y la lengua como un estropajo, ha sido la primera vez que me ha pasado. Eso sí, una vez recuperado a disfrutar de la entrega de premios a la que subió nuestra compañera Carmina como fémina de mayor edad y para rematar a Víctor, uno de los benjamines del equipo le tocó un jamón en el sorteo. Después disfrutamos de un ágape para recuperar fuerzas y de vuelta para casa y lo primero a ducharme que falta me hacía.

A la mañana siguiente y viendo que las piernas las tenía bastante bien, una rutita de bici de hora y media a ritmo tranquilo y en la que como os he contado antes, subiendo un repecho entre Gajates y Pedraza pinché por tercera vez en un mes y que espero que de momento no haya más porque fue cuando revisando minuciosamente descubrí el abrojo clavado y que casi no se veía en la cubierta. Por cierto, que bien me vino llevar una multiherramienta que tiene de todo para sacar el abrojo y también alojar la tuerca de la cámara de repuesto que no salía ni bien ni mal.
Nos vemos en Valdemierque.