Los Comuneros

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El conflicto de las comunidades de Castilla se gestó antes de 1520, aunque los hechos trascurrieron de 1520 a 1521. Las tensiones ya eran patentes en 1517 con la llegada de un joven Carlos I. La incertidumbre por lo que hará el nuevo rey se convierte en desilusión. A Castilla llega un joven distante que no conocía el idioma, cuyo aspecto físico daba a entender que no era muy listo y que se rodeaba de colaboradores extranjeros. Carlos I no parece que fuera a ser un rey capaz de gobernar por si mismo y en este periodo es Chières quien gobierna en su lugar. Tampoco gustaba el hecho de que la legítima soberana, Juana, la madre del rey, permaneciese retenida en Tordesillas.

Carlos llega desde un reino socialemnte mucho más atrasado que la Castilla de la época. En Flandes todavía persiste una idea feudal del gobierno y no hay, como en Castilla, una burguesía fuerte, de ciudadanos y pequeña nobleza urbana, así pues, una de las primeras medidas del rey es colocar en los puestos más importantes de la administración y la iglesia a los nobles flamencos que han llegado con él. Ya Chières no gozaba de las simpatías de la nobleza castellana pero además Carlos nombra, en 1520, arzobispo de Toledo al sobrino de Chières, Guillermo de Croy, de 20 años, postergando a Alonso de Fonseca. Además de la popularidad de Fonseca en Castilla, por su labor de mecenazgo, el arzobispado de Toledo era uno de los cargos con mayores rentas del reino, que quedaban en manos de un extrajero.

La situación se complica en 1519 con la muerte del emperador Maximiliano, a partir de este momento Carlos I se postula como el candidato más probable para ser elegido emperador entre los electores, para suceder a su abuelo Maximiliano. Para ser elegido necesita enormes cantidades de dinero que obtiene de Castilla, el reino más rico de Europa en ese momento. Finalmente los electores del Sacro Imperio Romano Germánico se decantan por Carlos I, convirtiéndose en el emperador Carlos V. Con la elección el rey parte hacia Alemania para ser coronado.

Durante la ausencia del rey el movimiento se va gestando debido a:

Los gastos acarreados para conseguir el nombramiento de emperador traen como consecuencia un aumento de los impuestos.
En las ciudades de Castilla se teme que el emperador utilice los recursos de Castilla para sufragar su política en centroeuropa.
Se sospecha que el rey abandonará la península definitivamente y dejará el gobierno a nobles extranjeros.
En este clima se reúnen las Cortes del reino en Santiago de Compostela, en 1520, la intención de los procuradores era pedir explicaciones al rey, pero este no tenía ninguna intención de darlas, por lo que busco que las ciudades eligieran a procuradores afines a su política. No obstante los procuradores de Salamanca pidieron a los franciscanos, agustinos y dominicos de la ciudad que redactasen una declaración para las Cortes. Esta declaración inicialmente estaba destinada solo para Salamanca, pero terminó por convertirse en la reivindicación de las demás ciudades.

En estas cortes y en las posteriores de La Coruña los procuradores que acudieron por Salamanca fueron:

Pedro Maldonado de Pimentel del bando de San Benito.
Antonio Fernández del bando de San Martín.
Juan Álvarez Maldonado
La declaración redactaba por los monjes se sustentaba en:

Rechazo de los nuevos Servicios (aportaciones económicas) solicitados por el rey.
Negativa a que Castilla financie los gastos del imperio. El dinero de Castilla se emplea en Castilla.
Si el rey no atendía sus peticiones las comunidades se ocuparían de la defensa del reino.
En las Cortes celebradas en Santiago de Compostela en marzo de 1520, el rey defendió su política como un halago para el reino y como su obligación para defender la cristiandad. Pero no había indicios de que los procuradores fueran a conceder el nuevo servicio solicitado por el rey. La situación hizo que se suspendieran las cortes para que Chières pudiera lograr mediante coacciones y sobornos los votos necesarios de los procuradores para que las cortes aprobaran la concesión del servicio. Las cortes se reunieron de nuevo en La Coruña y esta vez se aprobó la concesión del servicio, nada mas hacerlo, Carlos I marchó a Alemania el 20 de mayo de 1520, dejando al cardenal Adriano de Utrecht como regente de Castilla.

Junta de Ávila

Durante la ausencia del rey se inicia el conflicto, primero en Toledo con protestas y después con episodios violentos en Segovia y Tordesillas, la violencia se fue extendiendo por otras ciudades de Castilla.

El 8 de junio de 1520 Toledo buscó que las ciudades con voto en Cortes se unieran con los siguientes objetivos:

Anular el servicio votado en La Coruña.
Regresar al sistema fiscal de encabezamiento.
Lograr que los cargos públicos y eclesiásticos fueran reservados a los castellanos.
Prohibir las exportaciones de dinero.
Que el regente de Castilla en ausencia del rey fuera un castellano.
En Agosto se reunieron en Ávila representantes de Toledo, Ávila, Salamanca y Toro pero no lograron el apoyo necesario. No obstante, las protestas fiscales y la política represora contra Segovia, daría nuevos bríos a la iniciativa de Toledo.

Junta de Tordesillas

Las tensiones continúan, estas desembocan en un incendio en Medina del Campo cuando el ejercito real trata de llevarse los cañones de la fortaleza, el incendió benefició a los comuneros. Estos ya contaban con un ejército con el que entraron en Medina del Campo como libertadores. Poco después los comuneros se reúnen en Tordesillas con la reina Juana con la esperanza de que si lograban el apoyo de la reina la situación sería crítica para Carlos I, pero quedaron decepcionados al comprobar, que efectivamente el estado mental de la reina le incapacitaba para tomar iniciativas políticas.

No obstante la junta cobra fuerzas y se traslada de Ávila a Tordesillas, la nueva junta esta formada por: Ávila, Burgos, Cuenca, Guadalajara, León, Madrid, Murcia, Salamanca, Soria, Segovia, Toledo, Toro, Valladolid, Zamora. Solo las ciudades del sur con voto en cortes rehusaron unirse a los comuneros.

La junta, mediante el catedrático de Salamanca doctor Zúñiga, expone que los comuneros buscan proclamar la soberanía de Juana I y remediar los abusos cometidos desde 1516. Se refiere a Carlos I como el príncipe, dejando constancia de que no lo reconocía como soberano.

La Junta se postula entonces para asumir el poder en asusencia de Carlos I. No reconoce la Consejo Real al que acusa de ineficaz y corrupto. También muestra su disposición a defender a cualquier ciudad que considere que su soberanía esta amenazada.

En octubre de 1520 esta claro que la situación solo se resolverá mediante el uso de las armas, no obstante Carlos I maniobrará para lograr apoyos entre la nobleza castellana. Renuncia al servicio que le habían otorgado las cortes de Santiago y nombra al condestable y al admirante de Castilla gobernadores junto al Cardenal Adriano, mientras que las disensiones comienzan a afectar a los comuneros, además sus actuaciones preocpan a la nobleza castellana que recesosa decide apoyar a Carlos I con sus recursos. Esto demuestra que aunque hubo algunos nobles que participaron en las comunidades, los comuneros procedían basicamente de las ciudades.

La lucha se resolvió en dos batallas, la de Tordesillas en la que el ejercito real arrebató la ciudad a los Comuneros el 5 de diciembre de 1520, sin apenas lucha.Con la recuperación de la ciudad Carlos I también recupera a su madre doña Juana impidiendo que los comuneros la usaran para legitimar sus actos. Fue un duro golpe para los comuneros, quienes se reagruparon el 15 de diciembre en Valladolid, en ese momento solo quedaban diez ciudades: Ávila, Cuenca, León, Murcia, Salamanca, Segovia, Toledo, Toro, Valladolid y Zamora, Madrid regresó unos días más tarde, pero Soria y Guadalajara abandonaron la Junta uniendose a Burgos que lo había hecho con anterioridad gracias a la diplomacia real.

No obstante la mayor parte del ejército permanecía intacto y llegaron refuerzos de Toledo, Salamanca y Valladolid y nombraron como jefe del ejército a Padilla. Tras el desastre de Tordesillas los Comuneros habían logrado recuperar su poder bélico. A comienzos de 1521 la nobleza y el propia Carlos I recelaban de nuevo del poder de los comuneros. Pero las divisiones internas causaban que la Junta actuara de forma errática y lenta. La junta dudaba entre iniciar una guerra total y los que buscaban una solución negociada al conflicto. Tras una serie de escaramuzas en el campo, los comuneros retoman la iniciativa con la toma de Torrelobatón el 25 de febrero. Paradójicamente este hecho decidió al condestable de Castilla, líder del ejército realista a acabar con la rebelión. Partió con sus tropas a Torrelobatón para enfrentarse a los Comuneros. Al enterarse de esto, Padilla decidió retirarse a Toro a la espera de refuerzos, pero fue alcanzado en Villalar donde el ejército comunero fue derrotado. La lucha continuo en Toledo pero la participación de Salamanca ya había finalizado.

Autor

Redacción
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