El rastro da de comer a más de 250 familias salmantinas que pagan sus licencias e impuestos y se sienten olvidadas por el Ayuntamiento.
Se les ha suprimido la venta en festivos que antes sí tenían y apenas tienen contenedores para depositar la basura que genera su actividad.
Los comerciantes tienen una propuesta que nos parece viable y justa como es utilizar la ubicación de Pizarrales que se usa durante las Ferias para montar sus puestos los sábados y festivos.
Con eso, además de favorecer su actividad, se verían beneficiados los establecimientos del barrio.
Esta medida les permitiría doblar sus ingresos y dinamizar la economía local de los comercios de hostelería de la zona donde iría el rastro.