Izquierda Unida reclama que se peatonalice “pensando en las personas y no en las terrazas”

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  • Virginia Carrera asegura que “es el momento para generar otro modelo de movilidad  basado en la actualización del Plan de Movilidad de la ciudad”

Este verano se presentó la primera parte del último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) mostrando que “desde hace décadas es evidente que el clima de la Tierra está cambiando, y el papel de la influencia humana en el sistema climático es indiscutible.

Todo ese tiempo se ha conocido el papel protagonista de la movilidad motorizada en el problema, no en vano, el Ayuntamiento de Salamanca elabora planes específicos para reconducir esa situación desde 1993. “El actual equipo de Gobierno insiste en manifestar su sensibilidad hacia este grave problema como campeón de la sostenibilidad, pero sus hechos muestran con demasiada frecuencia serias incoherencias con ello”, asegura la concejala de Izquierda Unidad, Virginia Carrera.

La actual política de movilidad municipal se entiende basada en este texto de la introducción del actual Plan de 2013 “un Plan de Movilidad urbana sostenible, PMUS, es un conjunto de actuaciones que tienen como objetivo la implantación de formas de desplazamiento más sostenibles (caminar, bicicleta y transporte público) dentro de una ciudad…“…garantizando, de esta forma, una mejor calidad de vida para los ciudadanos”. En opinión de Carrera, “la definitiva y rápida conclusión de sus propuestas, a punto de finalizar su vida útil, es más que necesaria para corregir la negativa contribución de Salamanca al problema del Cambio Climático y la Contaminación”.

El Plan de Movilidad Urbana Sostenible fue aprobado en el año 2013, tras ocho años de vigencia, suele ser la vida útil de estos documentos, el Plan de Movilidad necesita ser actualizado. Máxime cuando ha cambiado tanto el escenario en el que actúa, empezando por la normativa. Lo último es la obligatoria creación de una Zona de Bajas Emisiones. Según IU, “sería mucho más adecuado afrontar los nuevos retos de la movilidad urbana con un instrumento actualizado, y que contemple también la realidad metropolitana de Salamanca sin excusas”.

Izquierda Unida ve positivo que  durante la Semana de la Movilidad se realicen actividad  de sensibilización, pero consideran que  hay que generar compromisos permanentes frente a las medidas adoptadas puntualmente durante esta semana.

La Semana Europea de la Movilidad tiene que tener como objetivo asentar un modelo sostenible y para ello hay  que contar en su diseño con las propuestas de los diferentes colectivos sociales como las asociaciones de usuarios de la bici, AMPAS, Oficina Verde de la Universidad de Salamanca, asociaciones de barrios, grupos con movilidad reducida  durante todo el año…

Decálogo  de Izquierda Unida en materia de movilidad

  • La medida de la movilidad.

Teniendo presente el espíritu del Plan de Movilidad y todas las normas, planes y declaraciones abogando por la sostenibilidad, así como los datos de uso de los diversos medios de transporte en la ciudad, debe ser la persona como peatón la medida de la toma de decisiones y el diseño de las mismas. Favorecer a otros medios de transporte sostenibles como la bicicleta no puede ser a costa del espacio del peatón y manteniendo prácticamente incólume el del vehículo motorizado privado.

La última propuesta de reconvertir una acera del puente Felipe VI en vía ciclista evidentemente camina en sentido contrario al que se predica, demasiado habitual por otra parte. Es el excesivo espacio para el coche el que se tiene que compartir, no el de los muy mayoritarios caminantes.

  • Regulación del tráfico: pasos y semáforos.

Ahora que se insiste, por fin, en pacificar el tráfico, se vuelve más necesario si cabe la necesidad de aumentar el número de pasos para peatones. Además de su utilidad en una ciudad envejecida, mejorará la seguridad vial y la permeabilidad de las calzadas. Desde luego su ubicación debe tener en cuentas los intereses y necesidades del peatón, incluyendo los tiempos de espera y de paso de los semáforos donde se necesiten estos. Y su diseño debe garantizar la seguridad de sus usuarios caminantes con medidas efectivas que frenen al vehículo.

La mejora de la seguridad y la permeabilidad de las calles también tiene que ver con el espacio ofrecido a los diferentes modos de transporte. Además de reducir la calzada, es muy importante conseguir que estas tengan unas dimensiones estrictas. Evitar anchos excesivos e innecesarios en carriles de circulación, y su proliferación, también recupera espacio para medios de transporte sostenibles.

  • Rutas seguras para escolares.

En el Pleno del Ayuntamiento del 7 de octubre de 2016 todos los grupos políticos acordaron poner en funcionamiento rutas seguras para niñas y niños. Una red de itinerarios escolares donde se puedan desplazar con seguridad e independencia por la ciudad durante sus trayectos escolares, tanto caminando como en bicicleta. Ya no hay excusas para mantenerlo en el olvido. Reconstruir la ciudad desde la perspectiva de las niñas y los niños avalará que esta sea sostenible, accesible y segura.

  • Carril bici, sí. Acera bici, no.

El carril bici en Salamanca es para Izquierda Unida una asignatura pendiente. Tal y como está planteado no propicia un medio de transporte sino solo el ocio. Aparte de no configurar en absoluto una red útil para desplazarse por la ciudad. Conseguir una bicicleta realmente efectiva, segura y útil para el transporte y la mejora de nuestra sostenibilidad, es imperativo redistribuir el espacio de la calzada. La bicicleta NO es alternativa de transporte al peatón, sino al vehículo privado. Es este, a pesar de suponer menos de la cuarta parte de los viajes en la ciudad, quien ocupa la mayor parte de la calle y emite gases de efecto invernadero y contaminantes.

Además de crear una verdadera y útil red de vías ciclistas, bien detrayendo espacio del coche o conviviendo con este cuándo sea posible y seguro, es muy importante mejorar su diseño, así como su mantenimiento posterior.

  • Espacio exclusivo para el autobús.

Facilitar la prioridad al transporte público en la calzada es primordial para mejorar la movilidad salmantina, reducir el uso del vehículo privado y, por tanto, la emisión de gases de efecto invernadero y contaminantes. El Plan de Movilidad tiene una propuesta de carriles bus cuya puesta en marcha es inexcusable. Pero Izquierda Unida entiende que se deben estudiar otras posibilidades en grandes avenidas, con el fin de conseguir un transporte público más eficaz, seguro y rápido.

Con esos mismos objetivos hay que revertir el caduco diseño actual de paradas donde el vehículo se detiene en un andén fuera del carril de circulación. Parar en este carril, junto a la mejora de recorridos y frecuencias, ultimando ese trabajo pendiente, proporcionará un transporte público con mayor calidad y atractivo.

  • Barrios también sostenibles y conectados.

Mejorar la movilidad con el objetivo de la sostenibilidad y una mayor calidad de vida para quienes habitan todo el espacio urbano no debe pensar solo en el centro turístico o comercial, tiene que llegar también a los barrios. Además de pintar señales en el suelo, se necesitan medidas más efectivas para pasar de meros aparcamientos de coches a espacios de encuentro y convivencia. Sin obviar por supuesto el fomento del uso del transporte público, la bicicleta y otros vehículos alternativos unipersonales no contaminantes.

  • Convivencia y educación vial.

Es muy importante conseguir el mayor grado de convivencia en el espacio público cuando se viajar por él. Con un diseño que lo facilite desde la preeminencia de quienes caminan, así como del transporte público, la bici u otros vehículos no contaminantes. Pero para ello también es imprescindible lograr una educación vial adecuada cuando se utiliza cualquier medio de transporte.

Mejorar el respeto y la convivencia precisa de aumentar la insistencia del Consistorio en ese tema. Sería deseable detectar posibles lagunas en el conocimiento de las normas por parte de los usuarios de la calle, en especial de quienes utilizan medios de transporte que no requieren del correspondiente permiso obligatorio para usarlas.

  • Más disuasión en el aparcamiento.

El aparcamiento de vehículos es un instrumento capital en las políticas de movilidad urbana. La precepción sobre el mismo apunta siempre a su escasez, sobrevalorando el uso e importancia de ese medio de transporte. Y habitualmente ocupan las calles parados durante mucho tiempo. El incremento de su oferta siempre atrae más vehículos, con lo que lejos de resolver problemas se trasladan en el tiempo.

Es fundamental no apostar por una política de aparcamiento fácil y gratuito en cualquier sitio. Lo primordial es facilitar el aparcamiento para residentes en aquellos barrios y lugares donde la política urbanística ha permitido su escasez. Pero nunca alentar otros tipos, y en su caso hacerlo desde una gestión pública de los mismos.

Resulta mucho más útil una controlada política de aparcamientos públicos disuasorios en la periferia, perfectamente conectados al transporte público y la bicicleta. Respecto a esta, se debe estudiar la utilidad de poner puntos de Salenbici en estos lugares. Y buscar fórmulas que los hagan seguros para tranquilidad de sus usuarios.

  • El Alfoz, el mayor problema.

Durante el verano algunos municipios del entorno apuntaron la idea de crear un Plan de Movilidad metropolitano, desechada con argumentaciones peregrinas. Según el Plan de Movilidad, el alfoz provoca 100.000 viajes diarios en vehículo privado en su relación con la capital, muy por encima de los generados en esta por su propia dinámica. Aquí está el grueso de los problemas de movilidad y emisión de gases de efecto invernadero y contaminantes en Salamanca.

Cambiar esa situación no puede seguir dilatándose en el tiempo. Es inexcusable el encuentro de las administraciones afectadas, los Ayuntamientos del entorno, el de la capital y la Junta de Castilla y León, para tomar decisiones efectivas que corrijan ese negativo escenario. Y replantear el llamado Transporte Metropolitano es fundamental. Tras 15 años de vigencia ha crecido la población metropolitana, pero transporta el mismo número de viajeros que al principio.

  • Necesitamos un nuevo Plan de Movilidad.

Tas ocho años de vigencia, suele ser la vida útil de estos documentos, el Plan de Movilidad necesita ser actualizado. Máxime cuando ha cambiado tanto el escenario en el que actúa, empezando por la normativa. Lo último es la obligatoria creación de una Zona de Bajas Emisiones. Sería mucho más adecuado afrontar los nuevos retos de la movilidad urbana con un instrumento actualizado, y que contemple también la realidad metropolitana de Salamanca sin excusas. El tiempo de elaboración de ese nuevo documento se debe aprovechar para acelerar la puesta en marcha de las últimas medidas del que va a sustituir, casualmente las más decisivas.

 

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