El color negro en la Corte

- en Nacional
Froilan casa real
  • Felipe Juan Froilán de Marichalar, sobrino de Felipe VI mantiene el servicio especial de protección que Casa Real le puso antes de su viaje a Abu Dabi. El sobrino de Felipe VI, al que Casa Real quiere en Abu Dabi con Juan Carlos I, tuvo que ser desalojado de un ‘after’ próximo al Bernabéu por exceso de aforo: en un local con capacidad para 99 personas, había 229. De esta forma, el cuarto en la sucesión al trono vuelve a estar envuelto en la polémica.

«Lo impredecible y muy extraño, pero no imposible«. Así se definen algunos acontecimientos que llevan la denominación de CISNE NEGRO.

Nuestros abuelos hablaban más bien de la OVEJA NEGRA como “modismo que describe a un miembro diferente, poco respetable y despreciable de un grupo, especialmente dentro de una familia».

Y luego estaban los garbanzos. Un GARBANZO NEGROPersona que se aleja de mala manera del dogma, ideas o comportamiento de su familia o del grupo humano al que pertenece”.

Y es que en toda familia que se precie, siempre ha existido uno de sus miembros que enmarca con claridad esta descripción de poco respetable, despreciable, alejado del dogma, impredecible, extraño e imposible.

Pero cuando estamos hablando de familias reales nos viene a la cabeza una serie de personas que, durante un tiempo, encarnaron para su familias el estereotipo y la etiqueta que nuestra tradición popular, nuestra cultura, estableció para describir la situación y que hoy puede resultar ofensivo utilizar para la raza humana negra, por lo que, de entrada, quiero dejar constancia de que el término “negro” se refiere más bien al color que suelen tener un garbanzo, una oveja y un cisne de manera muy inusual entre sus iguales.

Mónaco durante muchos años y Londres después, ha sido el escenario en el que algunos de los miembros de la familia reinante han protagonizado vidas de escándalo generando crisis institucionales. Pero los tiempos eran otros. Hoy en día la comunicación es diferente y, por tanto, las repercusiones pueden ser, y son, diferentes.

Por nuestra parte vamos a realizar el análisis desde los siguientes parámetros:

  • Reputación para la marca que representan.
  • Política de comunicación institucional.
  • Gestión de crisis y controversias.

Según lo vamos a ir desarrollando los iremos mezclando, pero son tres ámbitos de actuación a tener muy presentes.

En España la Comunicación sobre la Corona, El Rey y la Familia Real es muy escasa y, la cultura sobre estas tres instituciones no existe prácticamente entre la población que tiende a confundirlas. Existe un programa “Audiencia Abierta” en la ! de Televisión Española que sirve de agencia de comunicación de los miembros de la Familia del Rey y algún miembro de la Familia Real.

Nuestro ordenamiento jurídico carece de una Ley Orgánica de la Jefatura del Estado y este déficit, debido al debate sobre Monarquía o República le pasa factura a la Marca.

Si a esto le sumamos las crisis generadas por algunos de sus miembros, se produce un cóctel muy fácil de adulterar por quienes quieren hundir la reputación de todo y de todos, pues todo y todos se salpican.

Pero aquí, y por un rato, vamos a poner un poco de orden.

Un miembro de la Familia Real, no es un miembro de la Familia del Rey que se limitaría a la Reina y las Infantas.

Un miembro de la Familia Real no es un representante de la Corona de España.

No se dispone de un concepto legal de Familia Real y por tanto podríamos incluir a los Reyes – Felipe VI y Letizia Ortiz – y sus hijas, las infantas Leonor y Sofía, sus predecesores Juan Carlos I y Sofía, y las dos hermanas de Felipe – las infantas Elena y Cristina – junto a sus hijos, si sus maridos al estar ambas divorciadas.

Un miembro de la Familia Real puede con sus actos perjudicar al Rey y la Corona, por supuesto, es lógico, no precisa de mayores razonamientos. Es una verdad de perogrullo.

Por tanto, es preciso diseñar una política de comunicación y gestión de crisis de reputación de marca a la altura de las circunstancias de cada caso.

El destierro a París fue durante los siglos pasados  una bendita opción. Pero en medio de un mundo globalizado y conectado no parece que esta sea una buena idea aunque París haya dado paso a otros destinos más exóticos y modernos.

Descartado el destierro se podrían utilizar los pactos con los medios, como ocurrió recientemente con el Rey emérito, en él, el pacto no escrito, la prensa silenció lo que sabía por el interés nacional, más bien por el interés de unos pocos a los que se suele confundir con la “opinión pública” que de pública tiene poco. La serie “Salvar al Rey” lo explica muy bien, pero entonces no existían las cámaras de los móviles y las redes sociales, y aún mejor, la prensa era prensa de periodistas.

En medio de un mundo donde la información es el campo de batalla de los intereses espúreos y perversos para manipular mentes y conciencias, encontrar la varita mágica de una política de comunicación eficaz resulta harto difícil.

Por tanto, dado el paño, es decir, todo el problema antes descrito sobre la falta de perfiles legales claros de lo que es Familia Real, la Familia del Rey, el Rey y la Corona y teniendo en cuenta la situación de la información en el siglo XXI lo aconsejable sería:

  1. Manejar con maestría los silencios oficiales.
  2. No entrar al trapo del sensacionalismo, mantener la calma.
  3. Generar agendas oficiales y semioficiales a todos los miembros de la Familia del Rey y a todos los miembros  de la Familia Real que quieran asumirlas dedicadas a generar valor.
  4. Darle a cada miembro de la Familia Real un propósito con sentido de servicio.
  5. Publicar la lista de quienes no quieren desempeñar el servicio a la Corona y, por tanto, desvincularse de sus actos y palabras de manera oficial y solemne.

Cuando el diablo no sabe lo que hacer mata moscas con el rabo” decían las abuelas.

Sólo existe un “Código de Conducta del Personal de la Casa de S.M. el Rey” que podemos consultar en la página web de la Casa Real, otra institución que también pinta, y bastante, sobre la materia que estamos tratando pero que no hace referencia a la Familia y que puede servirnos para convenir que, un documento de estas características, así, como un Protocolo Familiar del ámbito de la familias empresarias, sería muy conveniente. A más, a más, con un carácter contractual para los firmantes, miembros de la Familia Real sería una propuesta muy razonable. Una especie de Estatuto de la Familia Real autocompositivo, es decir, redactado por ellos mismos con o sin el refrendo de las Cortes pues así como las grandes empresas publican sus códigos de conducta, así también podría la Familia Real publicar uno.

En fin, un marco de actuación sería conveniente para situar a los miembros de la Familia que quieren serlo y servir a España con el fin de saber con que filtro tenemos que mirar a sus componentes.

Ante la falta de este marco de referencia todo es posible y el resultado es el que estamos viviendo.

Autor

Visionario, escritor, consultor y conferenciante. Humanista apasionado por la tecnología, la innovación y la sostenibilidad. Defensor del pensamiento crítico. Especializado en Cripto Economía y Legal Tech. Analista Empresarial y Asesor en Estrategias de Innovación basadas en Criptoeconomia, O.D.S. Agenda 2030. Abogado.
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