La portada de la iglesia, trasladada del anterior convento, está compuesta por dos pilastras dóricas cajeadas que enmarcan un arco de medio punto y sustentan un entablamento con un friso. En los extremos del friso aparecen dos medallones, un guerrero con yelmo y una dama, dos pizarras labradas con el báculo y la mitra del obispo, y en el centro el busto de San Benito.