La Iglesia de Gajates

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Iglesia de Gajates

La Iglesia de El Salvador se encuentra en la Plaza de don Pedro Aponte, llamada así por encontrarse dentro de la Iglesia el sepulcro de este clérigo, “Beneficiado de Gajates”. Este sepulcro (de finales del siglo XVI) permanecía oculto, bajo un arco de medio punto y fue descubierto en una de las recientes restauraciones del templo. La Iglesia es de una sola nave con ábside semicircular y tramo recto; mide en su interior 25’10 metros de largo por 7 de ancho. Se trata de uno de los templos mayores de la zona.

Hasta hace unos años, una gruesa capa de mortero y encalado enmascaraba sus formas mudéjares más puras. Tras la reforma, se pudieron a descubrir uno de los distintivos más singulares del denominado “Románico del ladrillo”: sus arquerías ciegas superpuestas con doble y triple rosca, que configuran el ábside en su cara interior y exterior, y que remata, en su cornisa con la decoración reducida de unas filas de ladrillos esquinados, que sólo muestran uno de sus ángulos; otra peculiaridad típica del mudéjar- románico es la bóveda de ladrillo, en este caso, de media esfera, apoyada sobre los resaltes planos de sus muros, técnica que descarta la importancia de la columna, imprescindible en los templos de cantería. Se trata, por lo tanto, de una arquitectura de albañilería frente a la cantería de románico y el gótico, basada en la utilización de materiales baratos: el yeso, el ladrillo y el barro vidriado, que, al alarife, le resulta fácil conseguir en el medio, y que se ajusta a la precaria situación económica de los contratantes.

Sus muros son muy gruesos, y como ya hemos indicado, están estructurados por un esqueleto de arquerías ciegas de escasísima proyección, superpuestas en varias franjas, constituyendo una especie de muro compuesto, sistema que le proporciona solidez y, a la vez, aspecto decorativo por su riqueza aparente y por su color. Sin duda, es lo que se conserva de su estructura original, por lo demás, el templo ha recibido añadidos a lo largo del tiempo.

Además, muestra un pequeño pórtico con siete columnas de granito del siglo XVI. A los pies, se erige la torre, que es, en su base, de sillares de granito, más arriba de mampostería y, finalmente, de ladrillo y vierte a cuatro aguas
La iglesia de Gajates es un ejemplar del arte mudéjar, estilo que se le considera como hijo del hispanoárabe, y que Amador de los Ríos propone esa denominación, apoyándose en que así se llama a los árabes sometidos a los cristianos. El mudéjar es un estilo, esencialmente, decorativo y consiguió crear obras de deslumbrante por su riqueza aparente y por su color, pero, sobre la base, de materiales baratos, como el yeso, el ladrillo y el barro vidriado.
Podemos datarla, como las demás iglesias de su entorno, a mediados del siglo XIII, después de la repoblación del alfoz de Alba de Tormes por Alfonso IX, que tuvo lugar en 1224.

De vuelta de la visita a la iglesia, me señalaron los restos de unos muros ruinosos, que aparecen a las afueras de la localidad, próximos al camino. En Gajates, le nombran “el palacio”, y que, verdaderamente, lo fue, a pesar de que hoy sólo quedan en pie dos paredes ruinosas, una de ellas con dos ventanas saeteras. En el “Libro de los lugares y aldeas del Obispado de Salamanca” (1604-1629), un clérigo anónimo, visitador oficial del Obispado que recorrió durante unos años la diócesis salmantina, al referirse a Gajates, además de los apuntes relativos a sus rentas, estado de la Iglesia y sacristía, hace este comentario “Aquí tienen los Duques un Palacio bueno”. No sabemos mucho más, salvo, su pertenencia a la Casa de Alba. Actualmente se encuentran en la tierra de un particular.

Eutimio Cuesta

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