La magia de “El Bosque”

- en Provincia
Jardin El Bosque de Bejar

Hay lugares con magia que merecen ser visitados y descubiertos.

Hay lugares con encanto que son cobijo de culebras, patos que viene y van, libélulas de colores electrizantes, lagartijas que toman el sol, mariposas que se posan en tus ropas y varios tipos de aves que te regalan un concierto gratis.

Hadas y duendes se encargan de hacer lo que pueden para mantener el lugar espléndido, verde, con zonas coloridas y ser cobijo para todos los animales que por allí habitan y para aquellos que están de paso.

También hay elfos que trabajan en silencio, con brocha y pala, para que nada se cambie de sitio, para que se mantenga esa esencia de siglos y siglos que descubrieron nobles de la Corte, pero también ilustres escritores que reflejaron en sus escritos la belleza del lugar.

“El Bosque” es un espacio que merece ser visitado con respeto y admiración para conocer la historia que existe detrás de las edificaciones y del jardín. Pero también para saber la relación con la villa que le acoge. Esas tiras y aflojas entre el Ducado y quienes habitaban la villa.

“El Bosque” ampara en su terreno a un tejo con más de 400 años de historia escondida en su corteza y en sus hojas; pero también cobija a una sequoia traída desde el otro lado del gran charco que permanece impasible al clima de la Sierra y sigue creciendo, coronando un jardín renacentista convertido en romántico, a finales del siglo XIX, tras la instalación de variados elementos decorativos y la “aparición” de especies botánicas traídas de otras partes del mundo.

Caminar por los caminos de piedras, sobre un oculto circuito hidráulico árabe, amparadas por las sombras de los tilos, respirando la tranquilidad que transmiten sus hojas y que te transportan siglos atrás; haciendo rememorar, a tu imaginación, las fiestas del Ducado donde la servidumbre corría para apagar la sed y mitigar el hambre de la nobleza reunida.

Continúas caminando arrullada por el rumor, lejano, del agua, por el suave aire que mece las hojas de los cientos de árboles que hacen música que apacigua el estrés y los malos rollos.

Piedras, agua, fuentes… tres elementos sumamente importantes en este lugar donde seres mitológicos vigilan tus pasos.

Cuidado con lo que haces.

Recomendación cultural: Visitas familiares guiadas y talleres didácticos infantiles en el Jardín Histórico de El Bosque en Béjar.

Recomendación cinematográfica: Arthur y los Minimoys

Recomendación literaria: Cuentan los bosques, de Helena Pérez García.

Autor

Doctora en Derecho y Ciencias Sociales por la UNED, Licenciada en Derecho por la USAL, Máster en Derechos Humanos y Máster en Malos Tratos y Violencia de Género por la UNED. Técnica de proyectos en prevención y sensibilización en materia de igualdad, violencia de género y sexual.