Es uno de los últimos puentes construidos en piedra de toda España, es una extraordinaria obra, sólo superada por el puente medieval por su valor histórico. Obra civil edificada en el siglo XIX (1870-1878) para unir dos importantes poblaciones, la ciudad textil de Béjar y Ávila. Para elegir el sitio donde se construiría este puente se barajaron varios lugares: en la zona de “la playa” o zona de baño y a pocos metros del Puente Medieval, e incluso se plantearon aprovechar este mismo para levantar el moderno. Finalmente, se decidieron por el tramo que enlazaría con la carretera ya anteriormente realizada hasta Sorihuela. De esta manera, no cruzaba el casco urbano y podían aprovechar los grandes bloques de roca sobre los que se cimentaría el puente moderno.
Cuenta con una longitud de 1,696 kilómetros y consta de diez arcos. En la parte superior abrieron cuatro apartaderos desde los cuales se divisan unas magníficas vistas del Castillo y el Puente Medieval sobre el Río Tormes. El material utilizado es todo de granito y está construido en mampostería en la parte superior y sillería en la parte inferior.