Una vacuna personalizada contra el cáncer combinada con inmunoterapia reduce el riesgo de recaída del melanoma

- en Salud
  • El ensayo de fase 3 INTerpath-001 demuestra que la combinación de intismerán, una terapia individualizada basada en ARN mensajero, y pembrolizumab mejora los resultados del tratamiento posterior a la cirugía frente al uso exclusivo de pembrolizumab. 
  • La eficacia de la combinación fue consistente entre los pacientes con distintos niveles de riesgo, aunque todavía es necesario ampliar el seguimiento para conocer su impacto en la supervivencia global.
  • La fiebre y las molestias en la zona de administración fueron más habituales entre quienes recibieron ambos tratamientos. Los efectos adversos de grado 3 o superior se registraron en el 23,6% de los pacientes tratados con la combinación, frente al 20,3% de los que recibieron únicamente pembrolizumab.

La incorporación de una terapia personalizada basada en ARN mensajero (ARNm) al tratamiento inmunoterápico después de la extirpación quirúrgica de un melanoma de alto riesgo ha demostrado reducir un 42% la probabilidad de recaída o muerte. Así lo indican los resultados del ensayo clínico de fase 3 INTerpath-001, presentados durante el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) de 2026. (1) El estudio evaluó la eficacia de intismerán autógeno, una vacuna terapéutica diseñada específicamente para cada paciente, administrada junto con pembrolizumab, frente a pembrolizumab en monoterapia.

Actualmente, los tratamientos inmunoterápicos dirigidos contra PD-1, entre ellos pembrolizumab, constituyen una de las principales opciones terapéuticas para reducir el riesgo de recaída después de la cirugía del melanoma de alto riesgo. No obstante, una proporción importante de pacientes vuelve a desarrollar la enfermedad. Hasta ahora, los estudios de fase 3 que habían explorado la combinación de dos inhibidores de puntos de control inmunitario no habían conseguido superar los resultados de la inmunoterapia anti-PD-1 administrada de forma individual. (2,3,4)

Intismerán plantea una estrategia distinta, basada en las características moleculares del tumor de cada persona. Mediante la secuenciación genética del tejido tumoral se identifican neoantígenos, proteínas alteradas propias de las células cancerosas. A partir de esta información se desarrolla una formulación de ARNm que puede incluir hasta 34 neoantígenos específicos, con el propósito de estimular al sistema inmunitario para que identifique y elimine posibles células malignas residuales.

Una mejora significativa en la supervivencia libre de recaída

En el ensayo INTerpath-001 participaron 1.137 adultos que habían sido intervenidos quirúrgicamente por un melanoma cutáneo en estadios IIB a IV. Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos: 757 recibieron intismerán junto con pembrolizumab y otros 380 fueron tratados con pembrolizumab más placebo.

Después de una mediana de seguimiento de 24,6 meses, los investigadores observaron que la combinación disminuía un 42% el riesgo de recurrencia de la enfermedad o fallecimiento, con una razón de riesgos (HR) de 0,58, un intervalo de confianza del 95% de 0,45 a 0,75 y un valor de p inferior a 0,001.

Esta diferencia también se reflejó en los resultados a los dos años: el 82,2% de los pacientes tratados con intismerán y pembrolizumab permanecía con vida y sin signos de recaída, frente al 70,0% de quienes habían recibido únicamente pembrolizumab.

Además, la terapia combinada consiguió disminuir un 38% el riesgo de desarrollar metástasis a distancia o fallecer (HR: 0,62; IC del 95%: 0,45–0,85; p=0,002). A los 24 meses, el 88,5% de los pacientes del grupo de combinación continuaba vivo y libre de metástasis a distancia, en comparación con el 80,2% del grupo de control.

Los resultados favorables se observaron tanto en pacientes con menor riesgo de progresión como en aquellos con enfermedad de mayor riesgo, lo que apunta a un posible beneficio de esta estrategia en diferentes perfiles clínicos.

Sin embargo, los datos relativos a la supervivencia global todavía no permiten extraer conclusiones definitivas. En este análisis intermedio no se identificaron diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos (HR: 0,77; IC del 95%: 0,45–1,31). Por ello, será necesario disponer de un seguimiento más prolongado para comprobar si la disminución de las recaídas se traduce también en una mayor supervivencia.

Perfil de seguridad y tolerabilidad

En cuanto a la seguridad, los acontecimientos adversos de grado 3 o superior afectaron al 23,6% de los participantes que recibieron intismerán y pembrolizumab, frente al 20,3% de los tratados únicamente con pembrolizumab.

Entre las reacciones notificadas con mayor frecuencia en el grupo de combinación destacaron la fiebre, presente en el 52,2% de los pacientes frente al 8,2% del grupo de control; el dolor en el punto de inyección, registrado en el 51,0% frente al 9,5%; y la fatiga, que afectó al 38,5% frente al 29,7%, respectivamente.

En términos generales, las reacciones relacionadas con la administración de intismerán fueron de intensidad leve y se resolvieron en un periodo breve.

Un paso adelante hacia la inmunoterapia personalizada

La investigadora principal del estudio, la Dra. Georgina Long, del Melanoma Institute Australia y la Universidad de Sídney, destacó el carácter innovador de estos hallazgos, al tratarse del primer ensayo de fase 3 que demuestra que una terapia elaborada a partir de las características moleculares individuales de un tumor puede disminuir el riesgo de recaída o muerte por cáncer.

Según explicó, la secuenciación tumoral permite obtener una especie de identificación molecular exclusiva de cada cáncer. Con esa información se diseña una formulación de ARNm que actúa como una señal de reconocimiento para el sistema inmunitario, facilitando la detección y el ataque de las células tumorales.

Long también puso de relieve la importancia clínica de prolongar el tiempo que los pacientes permanecen libres de enfermedad, aunque insistió en que todavía quedan cuestiones por resolver. Entre ellas, determinar si los beneficios observados se mantienen a largo plazo, si repercuten en la supervivencia específica por melanoma y en la supervivencia global, y qué subgrupos de pacientes obtienen una mayor ventaja del tratamiento.

Por su parte, el Dr. James Larkin, copresidente científico del Congreso ESMO 2026, que no participó en la investigación, consideró que los resultados constituyen un avance relevante en el tratamiento adyuvante del melanoma, especialmente en los estadios II y III. A su juicio, la reducción del riesgo de recaída tiene una importancia clínica considerable y la combinación presenta un perfil de tolerabilidad favorable.

Nuevas posibilidades en otros tipos de cáncer

Más allá del melanoma, estos resultados abren nuevas perspectivas para el desarrollo de tratamientos oncológicos personalizados basados en ARNm. No obstante, los expertos subrayan que será imprescindible realizar nuevos estudios para determinar si esta estrategia puede ofrecer beneficios similares en otros tumores.

En este sentido, ya se están desarrollando ensayos clínicos que investigan su potencial en cáncer de pulmón, vejiga y riñón.

Larkin recordó, además, que este tipo de vacunas terapéuticas no debe confundirse con las vacunas preventivas frente al cáncer. Mientras que intismerán se utiliza en personas que ya han sido diagnosticadas y tratadas de una enfermedad oncológica, con el objetivo de reducir la posibilidad de que reaparezca, la vacunación preventiva busca evitar el desarrollo de determinados cánceres en personas que todavía no los padecen.