¿Debemos respetar a los therians?

- en Sociedad

Opino que el respeto es imprescindible y forma la esencia de nuestra persona. Es un valor que debemos adquirir en el hogar; por lo tanto, sí debemos respetar a los therians. Sin embargo, considerarlos no implica aceptar la imposición de su manera de sentir o de identificarse que puede generar confusión o afectar a parte de la sociedad.

¿Por qué? Porque muchas personas atraviesan momentos difíciles. La mente puede volverse frágil, y la fragilidad nos hace vulnerables ante situaciones que, en otras etapas de nuestra vida, pasarían inadvertidas.

Hay algo que no logro entender: ¿por qué se ha creado un día para que los therians salgan a la calle a expresarse libremente? Si sienten afinidad por determinados animales, es su decisión personal. No obstante, preocupa que sus posturas influyan en jóvenes que atraviesan etapas de inseguridad o búsqueda de personalidad.

Es importante diferenciar entre la liberación individual y la posible influencia sobre personas débiles. Sinceramente, creo que algunas actitudes pueden provocar a quienes aman y respetan profundamente el mundo animal. No se trata de cuestionar la libertad de nadie, sino de reflexionar sobre los límites y las consecuencias sociales de esos comportamientos.

¿Se trata de un sentimiento o de una forma de llamar la atención? No podemos ignorar que el fenómeno existe y que genera reacciones diversas: curiosidad, burla, desconcierto e incluso preocupación. Muchos opinan que detrás de estas conductas puede haber necesidades emocionales que deberían ser tratadas.

Resulta extraño que se de visibilidad a este tipo de expresiones mientras otros problemas de gran impacto social reciben menos atención. Vivimos en una sociedad compleja, donde conviven realidades muy distintas, y no siempre es sencillo comprender todas ellas.

No es cuestión de omitir los pensamientos de nadie, sino de defender la dignidad, el respeto mutuo y el equilibrio social. Tal vez la clave no esté en dar mayor protagonismo al hecho, sino en abordarlo con serenidad y sentido común.

Tampoco voy juzgar a las familias, no soy juez. Educar a un adolescente nunca fue tarea fácil; cuando una idea se mete en su cabeza, resulta complicado hacerle ver otras opciones. Precisamente por eso es fundamental el apoyo, el diálogo y los consejos adecuados.

Cada persona es libre de comportarse como desee, siempre que no perjudique a los demás. Pero la inclusión social implica también responsabilidad y límites. Lo cierto es que cada uno debe encontrar su lugar sin imponerse al resto.

«Ojalá nuestra prioridad siga siendo que nuestros seres queridos sean felices y que avancemos en la erradicación de las enfermedades y en la solución de los problemas verdaderamente importantes que afectan a la sociedad»

Autor

Almudena Merino nació en Barcelona. Sin embargo, reside actualmente en Salamanca, ciudad que la vio nacer como escritora. A pesar de su corta andadura literaria, la avalan varios títulos publicados: Reflejos de una sonrisa, Secretos de un alma callada y El escondite de una Rosa.