El caso de Izan, y la epidemia del Bullying en España

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  • Hace pocos días surgió la noticia de Izan, un niño de 11 en Mallorca que ha sido acosado, con insultos e insistencia por sus compañeros debido a su aspecto físico. A pesar de ser el día de su cumpleaños y hasta haberles llevado una tarta para celebrar. En el artículo de hoy hablaremos del bullying en España.

Antes de entrar en el caso de Izan, y el sorprendente apoyo que ha tenido de todo el país, tras quedarnos conmocionados por la noticia y tremenda injusticia, cabe resaltar que lo ocurrido no es un caso aislado. 

Es un hecho que, en muchas escuelas de España, sobre todo a nivel público, el escenario entre compañeros se parece más a una jungla, que a un crisol del entendimiento y el aprendizaje. Todavía recuerdo como, en mi época de escuela, las peleas con palos y piedras, los insultos y el meternos los unos con los otros por el aspecto o ropa era algo que estaba, a la orden del día. Y en medio de esa selva uno tenía que hacerse respetar y defenderse, o someterse a los abusos de los demás, lo cual no quiere decir que ninguna de las dos opciones estuvieran bien. Puesto que los abusos entre compañeros no se deben permitir.

Sin embargo, los niños, mientras que pueden parecer angelitos del señor, también pueden comportarse como auténticos demonios en miniatura, si es que no han tenido una educación basada en valores correctos no solo dentro de la escuela, sino fuera de ella. Cosa, nada más distante de lo que suele pasar en España, donde de manera natural tenemos la sangre caliente. 

Si ya decía Francisco I, rey de Francia, hace 500 años, que “España sola pare hombres armados”, solo debemos prestar atención al presente para darnos cuenta de que las cosas siguen siendo como tal, solo que con armas distintas. 

Según el último informe de la ONG “Bullying sin Fronteras”, España se sitúa a la cabeza de los países europeos en temas de bullying y acoso, mientras que a nivel mundial ocupamos actualmente el décimo puesto. Lo que nos deja entrever, que nuestro país tiene serios problemas con este tipo de conductas, que parecen aumentar cada año, sin que las podamos frenar adecuadamente. 

También es cierto que poner un cartelito que diga “no hagas bullying porque es malo” y unas cuantas cámaras en algunas zonas del recinto, no van a hacer que se deje de producir. Pero, debido al entramado legal de nuestro país, tampoco hay mucho más que se pueda hacer, y si se puede, tampoco parece que se haga.

Cabe tener en cuenta, que como los seres humanos somos animales, sobre todo los niños pequeños y pre adolescentes, responden mucho a la propia lógica animal. Según han observado psicólogos, este tipo de relaciones de violencia entre compañeros, tienen su origen en los primeros años de escolarización, sobre todo en primaria, donde, en un inicio, simplemente se va excluyendo y apartando al diferente del resto del grupo. En secundaria, la idea de ganar aceptación o adoptar un rol dentro del grupo de clase, hace que muchos niños y niñas, de manera instintiva, busquen provocar o intimidar a los que habían sido previamente apartados durante la primaria, para asertar lo que podríamos tildar como “su dominancia”. Lo sé, todo es muy primitivo.

Este tipo de relaciones, que responden a conductas animales, casi tribales y desde luego alejadas de lo civilizado, se agravan aún más con la inclusión de la tecnología. Hace décadas, el bullying y las leches normalmente ocurrían solo dentro de la esfera escolar. Sin embargo, con las redes sociales y los teléfonos móviles, el bullying sale de las aulas, para entrar en casa de los niños que lo sufren y lo perpetran. Que a su vez, al estar fuera de horario lectivo, las propias escuelas no tienen por qué responsabilizarse. 

De hecho, el acoso por las redes, puede dar aún más placer a los perpetradores debido a que se rodean de un sentimiento de impunidad, al estar detrás de una pantalla sin dar la cara.

Caso de Izan

Mirándolo con perspectiva, el caso de Izan no es nada especial comparado con otros casos que se han hecho públicos. Pero es muy especial debido a la increíble respuesta de apoyo, que su situación ha suscitado a lo largo de todo el país. 

La gente ya está harta de ver como se cometen tales injusticias contra niños, que pueden no tener la culpa de la situación en la que están, o que simplemente son como son. Y parecen estar dispuestos a enfrentarse con las instituciones si hiciera falta, debido a su negligencia. 

Como el caso ya está muy comentado y desarrollado a estas alturas, no os entretendré haciéndoos un recuento de los hechos, pero si me gustaría compartir a título personal, lo que para mí fue la mayor injusticia e insulto.

Estamos hablando de un niño, que tras 4 años ininterrumpidos de acoso, el día de su cumpleaños decide llevar una tarta a su colegio de verano, e intentar celebrarlo con sus “compañeros”. Compañeros que lo reciben con insultos, incluso siguiéndolo al lugar del patio donde se había apartado a estar solo, continuando con el acoso. Ante este hecho, verdaderamente no hay derecho.

Dicho esto y para concluir, está claro que en España necesitamos de otro tipo de soluciones que permitan abordar el bullying y acoso como el grave problema que es. En vez de poner carteles, cámaras o expulsiones de dos días.

Links de informacion adicional: 

https://bullyingsinfronteras.blogspot.com/2016/11/estadisticas-de-acoso-escolar-o.html

Iñaki Zubizarreta: «Romper el silencio y contarlo es la principal ‘arma’ para prevenir el bullying»