- Madrina condena la ideología y política radicalizada como caldo de cultivo del odio y la violencia, un peligro para la paz social y nuestros jóvenes.
- El joven que atentó solo tenía 20 años.
- Madrina condena el último atentado contra el expresidente de los EEUU y alerta sobre la creciente radicalización juvenil.
- Madrina recomienda evitar el acceso a las armas de fuego, mayor comunicación y control parental de los hijos y adolescentes, y educar en valores como medidas preventivas para erradicar la violencia juvenil.
La Fundación Madrina expresa su profunda preocupación ante los episodios de violencia que están ocurriendo en el mundo como consecuencia de la crispación política y el extremismo ideológico.
El panorama mundial se ve sacudido por un preocupante aumento de la violencia, con especial énfasis en los actos protagonizados por menores y adolescentes. Esta alarmante tendencia, que se observa tanto en Estados Unidos como en otras regiones, encuentra un vínculo estrecho con la radicalización ideológica y el clima de crispación política actual.
La Fundación Madrina observa con profunda preocupación cómo la política se ha convertido en un terreno abonado para la siembra del odio y la violencia. Los discursos polarizados y la proliferación de ‘fake news’ están generando un clima de violencia especialmente en nuestros jóvenes, que está teniendo consecuencias devastadoras.
Madrina lamenta profundamente todos los actos violentos, como el atentado contra el expresidente de Estados Unidos, así como los conflictos bélicos en Ucrania, Gaza y otras regiones, donde las principales víctimas son los menores, los jóvenes y las madres.
Especialmente preocupante es el hecho de que muchos de estos episodios de violencia estén protagonizados por adolescentes, como el adolescente de 20 años que atentó contra el expresidente americano, jóvenes que son muy vulnerables ante la violencia política.
Según la Fundación: “es urgente que los líderes políticos asuman su responsabilidad y trabajen para construir sociedades más justas, tolerantes y equitativas, donde el diálogo y el respeto al adversario ideológico, sustituyan la violencia, los dossiers y las fake news, y sirvan como ejemplo a los más jóvenes”.
«Los jóvenes son las principales víctimas de la crispación política y el señalamiento ideológico. Debemos protegerlos de esta violencia verbal, de este señalamiento político y de las fake news, todo vale, para evitar que se sientan atraídos por la violencia, cuando buscan el sentido de pertenencia y de comunidad», expresa la Fundación Madrina.
Violencia Juvenil en ascenso y Radicalización Política: un Vínculo Alarmante
En los últimos años, el mundo ha presenciado un aumento preocupante de la violencia juvenil, un fenómeno que se ve agravado por la creciente radicalización política de los adultos y el fácil acceso a las armas de los menores y adolescentes.
Las estadísticas no dejan lugar a dudas: la violencia juvenil está en alza. A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que en 2020, el homicidio fue la principal causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años, con 211.000 muertes registradas, lo que representa el 4% de todas las muertes en este grupo de edad.
Según un informe de la CDC, en 2020 la tasa de homicidio juvenil en EEUU creció un 30%, una tendencia preocupante que se ha mantenido en los últimos años. Según un informe del FBI de 2021, en EEUU, se aprecia un aumento de miembros en pandillas con alrededor 750.000 miembros activos de pandillas.
Los tiroteos escolares, un fenómeno exclusivamente estadounidense, también han experimentado un alza alarmante. Un estudio de Education Week, revela un aumento de los tiroteos masivos en escuelas de EEUU en 2023, donde se registraron 27 tiroteos masivos en escuelas de Estados Unidos, un 50% más que en 2022.
Igualmente, un estudio de la Europol en 2022 revela una creciente radicalización ideológica en Europa, indicando ya que el 57% de los europeos detenidos por terrorismo tenían menos de 30 años.
Por último, según datos de la UNICEF, crece la violencia juvenil en Latinoamérica, donde la tasa de homicidios entre jóvenes de 15 a 29 es cuatro veces superior al promedio mundial.
La Radicalización Política como Catalizador:
La radicalización política, es decir, la adopción de ideas extremas que rechazan el orden establecido, juega un papel crucial en el aumento de la violencia juvenil. Los jóvenes, en su etapa de formación y búsqueda de identidad, son particularmente vulnerables a ser influenciados por discursos radicales. Esta radicalización se ve acrecentada por la exposición de estas ideologías a través de las redes sociales y los medios de comunicación y, en algunos casos, incluso en el entorno familiar.
Menores: víctimas y victimarios
Las consecuencias de este caldo de cultivo son devastadoras, especialmente para los menores y adolescentes:
· Aumento de la violencia juvenil: Estadísticas recientes muestran un incremento en actos violentos protagonizados por jóvenes, incluyendo tiroteos masivos, ataques a escuelas y agresiones callejeras.
· Radicalización ideológica: Los jóvenes son más susceptibles a la manipulación ideológica y al adoctrinamiento en grupos extremistas e incluso en movimientos terroristas como el yihadismo.
· Mayor vulnerabilidad a la manipulación: La falta de experiencia y pensamiento crítico los hace más propensos a ser presa de discursos simplistas y radicales que ofrecen soluciones fáciles a problemas complejos.
· Influencia de la televisión y las redes: Los jóvenes consumen información sin filtro a través de la televisión y las redes sociales, donde se suelen difundir mensajes de odio, violencia y radicalización.
Los Mecanismos que hay detrás de la Influencia nociva sobre los jóvenes:
Podemos afirmar que existen diversos mecanismos psicosociales que contribuyen a la influencia de la radicalización política en la violencia juvenil:
· Aumento de pobreza y desigualdad: Las condiciones socioeconómicas precarias y el aumento de menores inmigrantes sin control parental, genera en aumento del fenómeno de pandilla, tráfico de drogas y otras actividades delictivas.
· Normalización de la violencia: La retórica violenta y la deshumanización del «otro», señalándoles, excluyéndolos en parcelas ideológicas, propagadas por los propios líderes políticos, pueden llevar a los jóvenes a normalizar la violencia como una forma legítima de expresión y resolución de conflictos.
· Actividad criminal: Los jóvenes que participan en actos violentos tienen un mayor riesgo de involucrarse en actividades criminales más graves en el futuro.
· Búsqueda de pertenencia: Los jóvenes desean tener un sentido de pertenencia y de comunidad, bien sea de origen deportivo o político, y especialmente si se sienten marginados pueden encontrar en estas ideas violentas un sentido y un hueco a su vida.
· Manipulación emocional: Todos los grupos ideológicos y políticos utilizan técnicas de manipulación emocional para atraer y controlar a los jóvenes, apelando a sus emociones, miedos y resentimientos.
· Falta de pensamiento crítico: La falta de desarrollo de habilidades de pensamiento crítico en algunos jóvenes los hace más vulnerables a las redes sociales y a esta la propaganda que usa el insulto, la violencia e incluso las “fake news”.
· Crispación política: El clima de polarización y confrontación entre ideologías opuestas genera un ambiente hostil donde la violencia se presenta como una herramienta legítima. Los discursos de odio y la deslegitimación del adversario abonan el terreno para la radicalización, especialmente entre los jóvenes más vulnerables.
· Influencia de los mayores: Los jóvenes observan y aprenden del comportamiento de los adultos y normalizan la violencia o la utilizan como medio de expresión, es más probable que los jóvenes repliquen este comportamiento.
· Señalamiento y etiquetado: La demonización y “etiquetado” de grupos específicos o individuos fomenta la discriminación y el resentimiento, creando un «otro» contra el que se puede ejercer la violencia.
· Uso indiscriminado de redes e información: Las redes sociales y el acceso a información sin filtro pueden exponer a los jóvenes a contenido violento, normalizando la agresión y facilitando la radicalización.
· Ataques contra el adversario político: La tildación de «fascistas», o cualquier otro término despectivo deshumaniza al oponente y justifica la violencia en su contra.
Una llamada a la acción:
Según la organización, la violencia política es el origen de la violencia que se vive en el mundo. El uso de etiquetas, señalamientos y fake news por parte de algunos sectores políticos para atacar a sus adversarios es especialmente peligroso y está desembocando en enfrentamientos entre unos y otros, donde los más vulnerables son los adolescentes.
La Fundación Madrina alerta a la sociedad y a las autoridades para que trabajen juntos en la prevención de la radicalización y la violencia política. «No podemos permitir que la política siga radicalizando a los jóvenes y generando violencia. Es tiempo de cambiar el rumbo y trabajar por una sociedad más pacífica y justa», afirma la entidad
Es necesario que la sociedad tome medidas urgentes para frenar este círculo vicioso de la violencia:
· Evitar el acceso a armas de fuego: La facilidad para obtener armas de fuego aumenta el riesgo de que los conflictos entre jóvenes se tornen letales.
· Prevención en la niñez e intervención temprana: Implementar programas de educación temprana que fomenten valores y prevengan signos de radicalización.
· Fortalecimiento familiar: Brindar apoyo a las familias para crear entornos seguros y estables donde los jóvenes se sientan escuchados y valorados.
· Prevenir otras formas de violencia familiar: generar comunicación familiar y crear en un entorno donde se prevenga la violencia doméstica para evitar el riesgo de que los jóvenes repliquen el comportamiento.
· Aumentar la supervisión parental: aumentar la atención y el control de los jóvenes por parte de los padres, ya que a estas edades, buscan aceptación y pertenencia a comunidades.
· Promover el diálogo y la tolerancia: Fomentar espacios de diálogo intercultural para reducir la polarización y el odio.
· Educar en calidad y valores: Garantizar el acceso a una educación de calidad y Educar en valores como el respeto a la persona y la resolución pacífica de conflictos.
· Combatir la desinformación: Luchar contra la propagación de noticias falsas y discursos extremistas en las redes sociales y medios de comunicación.
· Apoyar a las familias: Brindar herramientas a las familias para identificar comportamientos de riesgo en sus hijos y ofrecerles apoyo adecuado.
· Mejorar la salud mental: Invertir en programas de atención a la salud mental para jóvenes, especialmente aquellos en situación de vulnerabilidad.
La violencia no es la respuesta. Solo a través del diálogo, la educación y el trabajo conjunto podemos construir una sociedad más pacífica y segura para las generaciones futuras.
La Fundación Madrina seguirá trabajando para proteger a los jóvenes y prevenir la violencia, a través de sus programas de acogida, acompañamiento y formación, la organización ha ayudado a miles de jóvenes en situación de riesgo de más de 55 países.