- A lo largo de estos años recientes, hemos podido observar como el entusiasmo educativo de los jóvenes decrece de manera gradual. Las tasas de abandono de ESO y Bachillerato se van situando entre las más altas de la Unión El número de jóvenes que decide optar por una fp en vez de una carrera universitaria aumenta cada año, y el tiempo de permanencia en casa de los padres llega hasta los 29 años, uno de los datos más altos de toda la unión.
Teniendo en cuenta la crisis del conocimiento. No cabe duda, de que España es un país con una gran calidad de vida, entornos diversos, buena gastronomía y mucha cultura dividida a lo largo de su territorio no tan grande. Los españoles somos un pueblo diverso no solo a nivel interno, sino porque a su vez recibimos un gran número de inmigrantes provenientes de culturas y países hermanados, como los pertenecientes al espacio latinoamericano.
De este modo, cabría esperar que un país como el nuestro, hiciera un fuerte hincapié en el papel de la educación, para ayudar a los jóvenes a entender y comprender el mundo tan diverso en el que se encuentran. Y mientras que nuestro sistema educativo podría decirse que intenta lograrlo, según estudios y los datos presentados por la OCDE nos quedamos bastante cortos.
Al fin y al cabo, es la perspectiva predominante de las futuras generaciones, «que se encuentran en el centro de un sistema educativo anticuado, desfasado y que no prepara en absoluto para la realidad laboral del presente-futuro». Tal es como parecen mostrarlo los datos, con España liderando la lista de desempleo juvenil de la Unión Europea con un 29.6% de desempleo, según el último informe publicado por Eurostat.
Por otro lado, las recientes reformas educativas de estos años tienen un efecto contraproducente dentro de los jóvenes. Pues, mientras que el Ministerio de Educación insiste en que sus reformas harán que los alumnos entiendan mejor el mundo de hoy. La limitación del peso obligatorio del castellano, el cambio en el papel asignado a la asignatura de religión, la titulación de los alumnos sin límite de suspensos, o la introducción de fuertes cargas de enseñanza transversal respecto a orientación sexual, identidad de género y ecología. Realmente son un esfuerzo sin descanso por politizar el desarrollo de los jóvenes, que se tienen que adherir a la ideología política del Estado, a pesar de que la educación tendría que basarse en el desarrollo del pensamiento crítico, de las nuevas mentes, no en su anquilosamiento y aceptación de una realidad impuesta.
A raíz de la situación, no es de extrañar que el año pasado, gracias a un estudio llevado a cabo por la OMS, llamado “Estudio sobre Conductas Saludables de Jóvenes Escolarizados”, saliera a la luz un nuevo fenómeno a nivel mundial que afecta especialmente a España, “La crisis de los 13 años”.
Esta crisis, pone en comparación el entusiasmo presentado por los alumnos de primaria en España, que presentan datos que superan con creces la media europea, respecto al entusiasmo presentado por los alumnos al pasar a secundaria, que va bajando de manera paulatina hasta situarse entre los más bajos de Europa.
Expertos como Ainara Zubillaga, directora de Educación en la Fundación Cotec, consideran que durante el tramo de edad entre los 13 y 15 años, “los alumnos han acumulado el impacto de todos los problemas del sistema educativo, y ahí estallan”. Muchos consideran que el problema reside en que estos alumnos no ven la conexión entre lo que estudian y sus vidas, lo que les hace perder el interés y rendirse ante un mundo laboral de condiciones complejas y siempre cambiantes. Hasta el punto en el que podríamos acércanos a un resultado como el que logro la “Generación Perdida” japonesa, solo que a través de un camino diferente. Mediante el abandono de la educación.
Adicionalmente, mientras que la presión educativa puede ser positiva si se encauza de manera diligente y entusiasta. La falta de un profesorado apasionado por lo que enseña, capaz de llamar la atención de los jóvenes. Ocasiona que los alumnos generen una especie de miedo interno respecto al conocimiento. En palabras del sociólogo Mariano Fernández Enguita: “Cuanto más avanzan en los estudios, con más angustia lo llevan. La repetición les da desde el principio la idea de que esto es una carrera de vallas, de que como tropieces en una, la fastidias”. De este modo, el acercamiento que se toma en España respecto al conocimiento, no se basa en cómo puede ser un arma para liberar tu mente, sino en que es un instrumento para superar determinar vallas en puntos específicos de la vida.
De este modo nuestra sociedad genera jóvenes desmotivados, dispersos y con poco conocimiento práctico adquirido, que les pueda ayudar para afrontar el mundo.
Como conclusión, voy a incluir un video de “Charlyokey”, alias “Mr geografía” donde le pregunta a jóvenes por la calle algunas de las cosas más básicas, y esenciales de la Geografía Mundial. A modo personal, encuentro videos como estos bastante reveladores, pues muestran, a pie de calle, el desarrollo intelectual de los jóvenes españoles.
