Muere Isabel II

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  • Durante la tarde del día de ayer, mientras los salmantinos celebrábamos nuestras fiestas, murió en Balmoral, Escocia, la Reina Isabel II. Dejando atrás un historial de 70 años de reinado, marcando el fin de una era. 

Memes aparte, la Reina Isabel II se ha ganado su puesto entre las ahora 3 grandes reinas de la historia de Reino Unido. Isabel I, la reina Victoria y ahora ella, Isabel II han sido personalidades que se han convertido en verdaderos símbolos a lo largo de sus tiempos. Personalidades irremplazables, que supieron ganarse su lugar sobre tiempos difíciles. 

La salud de la reina, más longeva y popular que ha tenido el país, empezó a declinar lentamente desde la muerte, el año pasado, de su esposo Felipe de Edimburgo. Aunque la monarca pudo presenciar en persona las celebraciones a lo largo del país, por sus 70 años de reinado, incluso pudiendo recibir esta semana a Boris Johnson, y de encargar a Liz Truss, su sucesora, la formación de un nuevo Gobierno en su nombre. Su salud finalmente falló.

A lo largo de su vida, Isabel II recibió a 15 primeros ministros, 4 papas y 12 presidentes estadounidenses. Fue la reina que, mientras su imperio se fragmentaba con el inclemente paso de los años, y su país se precipitaba hacia la oscuridad, durante las numerosas crisis que tuvo que atestiguar, supo proyectar una combinación perfecta de tradicionalismo, invisibilidad, pequeños toques de modernidad, y una fina neutralidad constitucional, que le granjeo el respeto de todos. 

No cabe duda, de que la reina ha sido una parte fundamental de la historia británica, desde la segunda mitad del Siglo XX hasta las dos primeras décadas del presente. Pues siempre tuvo la virtud, con su mera presencia, de transmitir a los británicos la sensación de que “todo estaba bien”, aunque no lo estuviera. Sobre todo cuando no lo estaba, se veía claramente el poder que tenía. Al fin y al cabo, Isabel II fue una reina que supo, no solo ganarse a sus ministros y competir con los egos de personalidades como Winston Churchill o Margaret Thatcher, sino que ha sido una reina que se ganó durante sus 70 años de reinado, a su pueblo y al mundo, hasta el punto de convertirse en un icono de la cultura. 

Tal fue su personalidad y espléndido carácter, qué países independientes como Canadá o Australia, seguían considerándola como “Su Reina”, a pesar de que el Imperio Británico yacía fragmentado. En el referéndum de independencia en Escocia, la líder del partido dejo claro que, mientras buscaban que Escocia fuera un país independiente, no pensaban dejar de tener a “Su Reina”. 

He aquí, de este modo, a una mujer, que cargo con el peso de su padre, Jorge VI, un hombre que a pesar de no estar preparado para reinar, un cargo que le tendría que haber caído a Eduardo VIII, se granjeó el amor de su pueblo en los momentos más oscuros para Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial, permaneciendo en Londres, y sufriendo los bombardeos como el resto de la población. 

Jorge VI fue un buen rey, que dejo una mejor reina al cuidado de su país, encargándose personalmente de que ella, si estuviera preparada desde pequeña, para la tarea de reinar en lo que serian tiempos difíciles para la corona. 

No está de más decir que Isabel II fue como un libro abierto, y un misterio, al mismo tiempo. Nunca dio entrevistas, pero era simple en sus aficiones, como la naturaleza, la caza o sus caballos. Fue simple en sus rutinas, terminando cada día a lo largo de su vida, con una breve anotación en un diario, sobre lo realizado durante la jornada. No pareció haber reflejado grandes reflexiones o juicios de valor sobre lo que escribía. 

Por último, está claro que no todo lo que hizo fue correcto, y que tampoco siempre supo manejar correctamente los problemas de su propia familia, pero al fin y al cabo seguía siendo un ser humano. Un ser humano que supo ganarse a su pueblo, y reconciliarse con ellos tras la muerte de la Princesa Diana, a quien la reina le desagradaba, pero al pueblo encantaba.

Un ser humano que no dudo en quitar privilegios a los miembros de su familia cuando abusaban de los mismos. A su hijo, Andrés, le despojo de títulos y honores, apartándolo de la vida pública, tras conocer de su sórdida amistad con Jeffrey Epstein.

A su nieto, Enrique, le despojo de rango y privilegio, cuando desde Estados Unidos emprendió una campaña de acusaciones de abuso, y de supuesto racismo por parte de la corona, contra su esposa, Meghan Markle. 

Está claro que se necesitaron décadas de templanza, moderación, aprendizaje, torpezas corregidas y un estricto sentido del deber, para que Isabel II se convirtiera en la parte indispensable de la cultura y vida británica, de la que ninguno estaba dispuesto a prescindir. 

Sin más que decir, “May God Save The Queen”.

 

Para los que quieran ver su vida en fotos: https://www.nytimes.com/es/2022/09/08/espanol/reina-isabel-fotos.html