Las reglas del juego Monopoly son bastante sencillas. El juego comienza con cada jugador recibiendo una cantidad determinada de dinero, que se usará para comprar propiedades y hacer otros tipos de inversiones a lo largo del juego. Cada jugador también recibe un tablero, un dado y un conjunto de fichas para colocar en el tablero.
El objetivo del juego es ser el único jugador en quedarse con todo el dinero y propiedades. Para lograrlo, los jugadores deben hacerse con el mayor número posible de propiedades y tratar de hacerlas producir el máximo beneficio posible. Esto se logra mediante el pago de alquileres a otros jugadores cuando se cae en una propiedad que ya está en manos de otro jugador.
El juego se desarrolla en turnos, y en cada turno el jugador lanza el dado para determinar cuántos espacios se moverá en el tablero. Cuando se cae en una propiedad, el jugador tiene la opción de comprarla si todavía no está en manos de otro jugador. Si ya está en manos de otro jugador, el jugador que cae en la propiedad debe pagar un alquiler al dueño de la propiedad.
Si un jugador cae en una propiedad que ya es de su propiedad, puede construir casas o hoteles en la propiedad, lo que aumentará el alquiler que se cobrará a otros jugadores cuando caigan en esa propiedad.