Del hebreo. Proviene del nombre babilónico formado de la voz semítica ab-d, que significa «siervo, servidor», y Nebo, uno de los dioses de mesopotámia. Más conocido en su variante Abédnego.
Usamos cookies para asegurar que te damos la mejor experiencia en nuestra web. Si continúas usando este sitio, asumiremos que estás de acuerdo con ello.