¡Cómo se notaba la llegada de caras conocidas a los carteles de nuestra Feria! Si estos días habíamos estado tranquilitos en el patio de cuadrillas, ayer aquello era un hervidero. Una ya no sabía dónde ponerse, porque en todas partes molestaba. Me pasé un buen rato diciendo: ¡uy, perdón!. Hoy me temo que va a ser parecido… acuérdense de que en estos momentos estaré molestando más que un mosquito a las tres de la mañana, ¡seguro!.
Las que no molestan nada y da gusto verlas, son la Reina y Damas de las Fiestas de Guijuelo 2022. Si el otro día las vimos radiantes con peineta y mantilla, ayer estaban divinas vestidas de calle mientras posaban con los toreros y el alcalde del municipio, Roberto Martín. Alcalde, ¡vaya guapuras que tienes en el pueblo!. Bueno, y en el Ayuntamiento, porque como cada tarde, Mani Benito adornaba el tendido del coso guijuelense con su sonrisa y simpatía.
El caso, que una ya estaba tan impertinente en el cuadro de cuadrillas, se fue buscando ya su refugio en el burladero 11, que finalmente fue el 12, porque es que ayer había gente hasta donde no tenía que estar. De camino a mi burladero, como siempre lo primero que me encontré fue a la charanga, luego ya a Perico con cámara en ristre y sonriente como siempre. No tanto cuando Javier Conde decidió que era buena idea no cerrar la bota de la que bebió vino y la devolvió por los aires al tendido, porque le puso el polito, perdidito de vino… ¡Gajes del oficio, Peri, pídele el dinero de la tintorería a “Ina”!.
Después de saludar al conocido aficionado José Flores y a su mujer en una barrera (para quien no lo conozca es el creador del premio “El quinto toro”, que pronto reanudará), ya por fin llegué al burladero en el que no tenía sitio. Me puse en el otro, y ya estaba deseando que el Charro de Toriles diese la señal para que saliese el primero de la tarde, porque ahí ya empieza el lío de verdad. Es curioso ver cómo cada tarde termina de engalanarse con nuestro traje típico, como un torero más liándose el capote para salir al ruedo.
Cuando me vean aparecer por el callejón, ya habré dejado de molestar en el patio de cuadrillas. Seguro que hoy estaremos como sardinas en lata, ¡pero tan a gusto!. La verdad es que cuando empiezo a cogerle el tiento a esta feria, se me acaba… ¡siempre me sabe a poco!. El año que viene, Cascón, un día más… ¡y así hasta que esto sea como San Isidro!. Es hora de despedirme, pero el año que viene estaré molestando más si cabe y atenta a todo lo que pase en este ruedo. Si Dios y Cascón quieren.
Paula Zorita – Revista LANCES Fería de Guijuelo