Alice Ann Laildlaw (Wigham, Ontario 1931), canadiense de 89 años, encuentra en la literatura su casa. Es la decimotercera mujer a la que se le otorga el Nobel de Literatura en 2013 como describió el jurado por “ser una maestra del relato breve contemporáneo” con “su estilo claro y de un realismo psicológico”. No la localizaron para darle la noticia y le dejaron un mensaje en el contestador, ella nunca esperaba conseguir tal honor.
Alice Munro está considerada una de las mejores escritoras en lengua inglesa, se la conoce como la Chéjov de Cánada, y aunque con una larga trayectoria profesional, es relativamente desconocida para el público en general. Esta cuentista de primera fila, vivió en una granja al oeste de su país, en una época de depresión económica. Este hecho fue decisivo en el trasfondo de gran parte de sus relatos, en los que se muestra la básica existencia de sus primeros años de vida.
Ella misma cuenta que su vocación nació cuando era ella muy pequeña y le leyeron La sirenita de Hans Christian Andersen, entonces, encontró que tenía un final injusto y desalentador y no paró hasta que construyó su propia versión de la historia.
Consiguió una beca para estudiar periodismo en la Universidad de Western Ontario, pero llevaba escribiendo ya desde la adolescencia, durante estos años pasó por momentos difíciles, vendió sangre y recolectó brotes de tabaco para salir adelante.
En 1951 se casó con James Munro y tuvo tres hijas. Y empezó a escribir de un modo más serio en los ratos que su maternidad y las tareas del hogar le permitían dedicar tiempo a lo que era su pasión. En la década de los sesenta regentó junto a su marido una librería, que como ella misma ha afirmado después, le aportó muchísimo.
Sus primeros cuentos, algunos muy tempranos en su vida, se publicaron en 1968: Danza de las sombras felices y poco después publicó la que sería una de sus únicas novelas La vida de las mujeres (1971).
Se divorció en 1972 y regresó a su provincia natal donde se convirtió en una prolífica escritora-residente en su antigua Universidad y fue a partir de aquí que consolidó su prometedora carrera. Ganó los premios más prestigiosos de su país y algunos otros en el extranjero.
Considerada la fundadora del realismo moderno en su país, Alice Munro, con sus stories “llega a lo que es el corazón de lo que es ser humano”. Refleja en ellas, las extrañas vueltas que da la vida, la intervención del azar, la desaparición y reaparición de espacios y tiempos, lo inesperado, lo lleno de vida. La magia, la redención de la vida, está en lo inesperado, en la corriente de lo que sucede.
¿Quién crees que eres? En 1978, es una colección de historias entrelazadas que llevó a la autora a realizar una gira por Australia, China y Escandinavia. Fueron tres años de presentaciones públicas y lecturas.
Desde la década de los 80 Munro ha publicado una colección de cuentos cortos al menos una vez cada cuatro años: Las lunas de Júpiter, El progreso del amor (1986), Amistad de juventud y Secretos a voces (1994).
Las primeras versiones de la historias de la escritora han aparecido en revistas como The New Yorker, The Atlantic Mensual, Grand Street, Harper’s Magazine, Mademoiselle y The Paris Review, que luego han aparecido en colecciones en 2001, 2004, 2006, 2009 y 2012.
Había sido ya traducida al español, pero con insuficiente difusión. Hasta que en el siglo XXI con los relatos de Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio (2001) y luego con La escapada (2004) dejó de ser una escritora algo secreta y se facilitó la recuperación de su obra precedente. Sus colecciones han sido traducidas a trece idiomas, y las adaptaciones cinematográficas de sus cuentos han incluido Martha, Ruth Y Edie (1988), Edge of Madness (2002), Lejos de ella (2006), Hateship, Loveship (2013) y Julieta (2016).
En 2006 anuncia públicamente su retirada de la escritura, que quedó desmentida con la publicación de la excelente obra Demasiada Felicidad en 2009.
Munro nos lleva a buscar en nosotros mismos, a hacernos preguntas sobre nuestros recuerdos y el desarrollo de nuestras vidas, y nos relata otras inesperadas. Y así, casi inadvertidamente nos encontramos a nosotros mismos rehaciendo el relato de nuestra vida, porque todo transcurre en un fluir y las historias de nuestra existencia se rehacen constantemente. La literatura de esta canadiense nos lleva a la confirmación de esta sospecha, una intuición.